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Hablamos de corrimiento al rojo en referencia al espectro electromagnético, que no es otra cosa que la forma que tiene de distribuirse la energía de las ondas electromagnéticas. De esta forma, según la amplitud de onda, podremos hablar de ondas de radio, microondas, infrarrojo, luz visible, ultravioleta, rayos X y rayos gamma.

Al hablar de corrimiento al rojo, lo que se está indicando es que las ondas que son percibidas están un poco más cerca del tipo de ondas de mayor amplitud (ondas de radio), mientras que cuando se habla de corrimiento al azul se hace referencia al efecto contrario, es decir, se está más cerca de las ondas de menor amplitud (rayos gamma).

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Tanto cuando se habla de corrimiento al rojo como de corrimiento al azul, se está haciendo referencia inicialmente a la luz visible, que es la única que percibe el ojo humano. Sin embargo, partiendo de esta denominación, el corrimiento a cada uno de los extremos del espectro electromagnético hará referencia al movimiento en dirección a los extremos del mismo. Esto significa que es perfectamente posible hablar de corrimiento al rojo cuando en realidad ya se haya sobrepasado la parte del espectro en la que se situaría el rojo de la luz visible. Esto sucede de manera idéntica en el caso del corrimiento al azul pero en la dirección contraria.

 

¿Para qué se puede usar el corrimiento al rojo cuando se estudia el cosmos?

En realidad, las utilidades que se le pueden dar al corrimiento al rojo son bastante amplias, más si tenemos en cuenta que existen diferentes mecanismos de corrimiento al rojo, como es la expansión métrica del espacio, que ha servido para explicar los corrimientos al rojo espectrales en el caso de galaxias distantes, quásares o las nubes gaseosas intergalácticas entre otros fenómenos.

Hay que tener en cuenta que, según el movimiento que realice un objeto respecto a un observador, el corrimiento espectral de la luz que recibe será de una naturaleza o de otra. Esto significa que, si observamos un objeto que se está alejando de nosotros, la luz que percibimos sufrirá un corrimiento al rojo proporcional a la velocidad y la distancia a la que se mueva el objeto en cuestión. Del mismo modo, en el caso de que un objeto se esté acercando hacia nosotros, lo que podremos observar será el efecto contrario en la luz. Es decir, un corrimiento hacia el azul en el espectro electromagnético. A este corrimiento de la frecuencia de la luz se le conoce en física como efecto Doppler.

Se trata de un efecto que tiene muchas aplicaciones en el estudio del universo, ya que, analizando la naturaleza y tipo de corrimiento que experimenta la frecuencia de la luz al ser observada, podemos saber la distancia y la velocidad a la que se desplaza de nosotros un objeto concreto situado a gran distancia. De hecho, constituye uno de los pilares fundamentales sobre los que se fundamenta el paradigma actual que explica el origen del universo: el Big Bang.

Al observar la luz que nos llega de las galaxias más lejanas del universo, se puede observar este corrimiento al rojo, lo que nos permite afirmar que los diferentes objetos del cosmos se están alejando de nosotros y entre sí. Esto nos lleva a la conclusión de un universo en expansión, cuyo origen tiene que ser un punto común que pusiera inicio a dicha expansión y que solo podría ser frenada por la fuerza de la gravedad en el caso de que existiera materia suficiente como para contrarrestar la inercia de esa explosión inicial que dio origen a la expansión del tiempo-espacio hasta su forma actual. Esta explosión original es lo que denominamos Big Bang, y, hasta día de hoy, representa el paradigma comúnmente aceptado por la comunidad científica.

 

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia