Fátima Servián
Expertos VIU

Trastornos de la conducta alimentaria: 4 consejos prácticos para las fiestas de fin de año

Clara Castillejo

 

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón, han experimentado un preocupante crecimiento desde el comienzo de la pandemia. Según datos de la Fundación Fita y de la Asociación española para el estudio de los TCA, en 2019 había en España cerca de 400.000 afectados por este tipo de trastornos; y aunque resulta difícil encontrar estadísticas unificadas, diversas fuentes expertas señalan un crecimiento de los casos de entre un 30% a un 50% a partir de la aparición del COVID.

Según datos de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, uno de cada 20 adolescentes en España ha sido o se encuentra afectado por un TCA, y la edad media de los afectados ha disminuido hasta situarse en los 12 años y medio. Además, se trata de un conjunto de trastornos que afecta de forma abrumadoramente mayoritaria a la población femenina, con diversas fuentes señalando que, en España, cerca del 90% de las afectadas son mujeres, especialmente jóvenes y adolescentes.

A nivel internacional las cifras no son mejores: en México se contabilizan más de 1 millón de casos conocidos, en Colombia la cifra es de 800 mil y en Venezuela y Argentina, los casos se sitúan en torno a 500 mil. Una situación muy preocupante y que probablemente sea aún peor debido al infradiagnóstico derivado de la falta de recursos y profesionales de salud mental a nivel global.

Para las cientos de miles de personas que lidian con un TCA, las fiestas de fin de año suelen ser una época especialmente estresante. El tener que enfrentarse a comidas y cenas en las que sus hábitos alimentarios van a ser observados por un grupo amplio de personas y en las que se servirán comidas que muchas veces tienen una connotación conflictiva (por hipercalóricas, ‘no sanas', etc.), provoca una tensión importante en los afectados por uno de estos trastornos. Cómo explica Fátima Servián Franco, psicóloga y profesora en el Grado de Psicología y en el Máster Oficial en Nutrición y Salud de VIU “La obligación de acudir a estos eventos familiares puede suponer una desregulación en su estado de ánimo. Por lo tanto, es importante tener en cuenta una serie de pautas, como no presionar para que coman o dejen de comer y servir los alimentos en cada plato, minimizando los platos para compartir”. Además, Servián recalca la importancia de que “el entorno evite comentarios sobre el físico de la persona o sobre sus conductas pues esto también puede llegar a repercutir en un detonante”.

Fátima Servián VIU

 

A la hora de identificar a una persona con un TCA, la experta de VIU incide en que, aunque el diagnóstico de TCA puede darse en cualquier edad, “en la mayoría de casos la enfermedad aparece durante la adolescencia. Es importante reconocer que hay más prevalencia en el inicio de la edad joven y ha aumentado en la adultez”.

A la hora de tomar medidas para tratar el trastorno, Servián indica que el autocuidado y la autorregulación por parte de la persona que lo sufre, empieza con el seguimiento de una rutina recomendada por un profesional de la salud mental. Además, para facilitar las dinámicas de cara a estas fiestas, la experta de VIU nos da 4 consejos, dirigidos tanto a la persona que sufre el TCA como a su entorno:

  1. Es importante recordar que comer abarca múltiples procesos de autorregulación, incluidos los fisiológicos, los conductuales, los cognitivos (parte mental) emocionales y los sociales. Es por esto por lo que, en personas con TCA, es aconsejable practicar ejercicios de relajación antes de las comidas más copiosas. Pueden ser respiraciones diafragmáticas antes o durante la comida y meditaciones para no dejarse llevar por la parte mental típica del trastorno.
  2. Practicar la alimentación consciente ayuda a estar presente con todos los sentidos y dificulta hábitos nocivos relacionados con la comida.
  3. La meditación de atención plena, basada en el desarrollo de la conciencia y el uso apropiado de las señales de hambre y saciedad, es un posible mecanismo para abordar los problemas centrales de la alimentación desregulada.
  4. La sensación de estar comiendo durante un periodo de tiempo prolongado hace que la atención en las sobras ocupe a los comensales. Por ello, es recomendable retirar los platos de la mesa una vez termine el evento. Puede continuar la sobremesa con otras actividades.
Clara Castillejo
Clara Castillejo

Equipo de Comunicación de la Universidad Internacional de Valencia.