Este pasado 10 de noviembre se celebró el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, una efeméride que nos recuerda la importancia de que la ciencia oriente sus esfuerzos hacia la mejora de nuestras sociedades, que utilice su enorme potencial para generar cambio y progreso para hacer frente a los problemas acuciantes que amenazan nuestra viabilidad como especie. Un propósito para el que se requiere aunar voluntades y recursos y dejar de lado intereses locales y egos.

Para conocer un poco más sobre lo que puede hacer la ciencia para construir un futuro y un presente mejor, y lo que le hace falta para poder hacerlo, entrevistamos a dos expertas de nuestra Escuela Superior de Ingeniería, Ciencia y Tecnología, la Dra. Kristin Dietrich, doctora en Energía Eléctrica y directora del Máster Oficial en Energías Renovables; y la Dra. Vanessa Moscardó, doctora en Automática, Informática y Robótica industrial e investigadora senior de VIU.

El 10 de noviembre se celebró el Día mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo y dentro de la declaración de la UNESCO sobre la efeméride se afirma que “La ciencia tiene, además, un papel en la construcción de la paz al fomentar la cooperación internacional para alcanzar el desarrollo sostenible” y que “Acercar la ciencia a la sociedad es fundamental” ¿Nos podrías profundizar en estos conceptos, y si es posible darnos algunos ejemplos de cada afirmación?

La ciencia juega un papel clave para incentivar un desarrollo sostenible ya que nos permite entender el mundo que nos rodea y nos proporciona la forma de interactuar con él para mejorarlo y conseguir unas condiciones de vida más habitables, equitativas y sostenibles.

Los objetivos y metas de desarrollo sostenible (los ODS) son el plan maestro que la ONU plantea para conseguir un futuro sostenible para todos. Estos se interrelacionan entre sí e incorporan desafíos globales, evidenciando la importancia de la cooperación a nivel mundial para lograr soluciones a los problemas como la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación ambiental, la prosperidad, la paz, y la justicia.

Debemos tener presente, y la ciencia lo secunda, que actuando juntos en aras de la consecución de estos ODS, será como logremos alcanzar las soluciones a los mismos y mantenerlas en el tiempo.

De esta forma, con la investigación en ciencias básicas podemos entender relaciones que antes no entendíamos. Con estos nuevos conocimientos podemos crear soluciones para problemas existentes. Con estas nuevas soluciones podemos mejorar las condiciones de vida de muchas personas y las condiciones ecológicas y ambientales del planeta.  

La ciencia y los conocimientos obtenidos puede servir y ser aplicados en muchas regiones del mundo. Por esto un concepto clave para entender cómo la cooperación internacional puede alcanzar un desarrollo sostenible es la transferencia del conocimiento. Transmitir lo aprendido, las tecnologías, las buenas prácticas, pero también las lecciones aprendidas en otras regiones del mundo pueden servir para que no se cometan los mismos errores dos veces, además de optimizar esfuerzos y avanzar más rápido.

Un ejemplo es el mundo energético. Aplicar lo investigado y aprendido del aprovechamiento de las energías fósiles y energías renovables puede ayudar a qué otras regiones menos desarrolladas no tengan que repetir el mismo camino de empezar con el uso de las energías fósiles más contaminantes ya que, basándose en los conocimientos existentes, podrían optar directamente por un camino más sostenible usando energías renovables.

Con todo ello, acercar la ciencia a la sociedad es fundamental para que se conozcan las necesidades y los avances que existen. Pero, sobre todo, para motivar el interés en investigación y concienciar de cómo de importante es esta en el camino hacia la prosperidad y la mejoría de las condiciones vitales del planeta.

El tema de la efeméride para este año es “Construir comunidades preparadas para el cambio climático” ¿Nos puedes explicar algunas de los principales aportes que se pueden hacer/se hayan hecho desde el sector científico a este propósito?

Un gran aporte en la última década ha sido el desarrollo y abaratamiento de las tecnologías de generación de electricidad basadas en fuentes renovables. Tecnologías como la energía solar fotovoltaica han reducido su coste en más del 80% en una década. Esta reducción impresionante no hubiera sido viable sin la investigación en nuevos materiales o en la optimización de procesos. Ahora se hace viable la electrificación de zonas del mundo que carecían de suministro eléctrico de una manera sostenible porque ya es asequible la electricidad también para familias con menores ingresos. Usar energías limpias conduce a estas comunidades por un camino de crecimiento y desarrollo sostenible.

Por otro lado, para ayudar a los países y comunidades a adaptarse al cambio climático, y, por tanto, a ser más resilientes, se están potenciando soluciones basadas en la naturaleza.  Estas hacen referencia al conjunto de acciones o políticas que aprovechan el poder de la naturaleza para hacer frente a grandes problemas como son la amenaza de la disponibilidad del agua, el creciente riesgo de desastres naturales o el cambio climático. Para ello, parten de la concepción de que cuando los ecosistemas son saludables y están bien administrados, brindan beneficios y servicios esenciales a las personas, como reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, garantizar la seguridad de los recursos hídricos, hacer que el aire sea más limpio para respirar o proporcionar más seguridad alimentaria.

Algunos ejemplos de soluciones basadas en la naturaleza sería la construcción de ciudades más verdes. Con el desarrollo urbano se han reemplazado bosques y humedales con edificios e infraestructura no porosa. Esto produce que cuando llueve mucho, el agua que no se absorbe pueda ocasionar graves inundaciones. Además, esta misma agua no absorbida puede llegar a lagos y ríos, aumentando así los sedimentos, contaminando el agua potable y dañando la flora y fauna del medio. En este contexto, la introducción de soluciones como techos verdes, jardines de lluvia o humedales artificiales, pueden minimizar la escorrentía dañina ya que pueden absorber las aguas pluviales, reducir los riesgos de inundaciones y conservar el ecosistema. Por otro lado, también ayudan a mantener las ciudades más frescas, ayudan a las aves y polinizadores, además de promover la salud física y mental de las personas.

Por último, el incremento del uso de las nuevas tecnologías, junto con la introducción y desarrollo creciente del concepto Ciudades inteligentes y sostenibles (Smart Sustainable Cities), está permitiendo que vayamos caminando hacia ciudades y comunidades más resilientes. Esto es porque los datos monitorizados de la ciudad permiten obtener modelos de predicción y optimización que ayudan en la gestión, construcción y ordenación de la propia ciudad. De esta forma tenemos una gestión eficiente y un sistema de ayuda a la toma de decisiones sostenibles.

 Un concepto que cobra cada vez más visibilidad es el de ‘ciencia abierta’ ¿Nos puedes explicar en qué consiste e ilustrarnos su importancia con algunos ejemplos?

La ciencia abierta es un creciente movimiento mundial para hacer que la investigación científica y los datos sean accesibles para todos, no solamente para la comunidad investigadora. El objetivo que persigue, por tanto, es que la ciencia sea más accesible, el proceso científico más inclusivo y los resultados científicos más cercanos y disponibles para todos los ciudadanos.

Por ejemplo, la promoción de la ‘ciencia abierta’ haría posible que países que no tengan tantos recursos económicos, pudieran acceder a investigaciones o datos resultantes de otras investigaciones o estudios relacionados con sus principales líneas de investigación. De esta forma, podrían trasladarlos y utilizarlos en sus investigaciones. De esta forma además de optimizar en costes y en tiempo, se evita la duplicidad de esfuerzos a nivel global y que no haya grupos o países que no puedan avanzar por limitaciones económicas, habiendo información o datos al respecto. Es decir, permitiría no repetir experimentos e invertir esfuerzo (innecesario) cuando ya existe información o registros al respecto en otros países, comunidades o centros de investigación.

Por otro lado, la participación de la ciudadanía en el proceso de generación de ciencia y sentirse que es algo de lo que ellos también forman parte y pueden aportar, ayudaría, por ejemplo, a incrementar la participación de los ciudadanos en estudios clínicos u observacionales ya que serían conscientes de cuánto pueden aportar y de lo relevante que es su participación para el mundo.

Volviendo sobre el tema de acercar la ciencia a la sociedad ¿Cuál consideras que es la importancia de la divulgación científica y de que se dé cada vez más importancia a la comunicación en medios generalistas de resultados y descubrimientos, de forma que estos contenidos puedan ser comprendidos por un público amplio y no experto?

Uno de los objetivos principales para divulgar conocimientos científicos es crear apoyo, concienciación y pensamiento crítico en gran parte de la población respecto a los temas que se están tratando. La relevancia de hacer más participe al ciudadano general de contenido científico es porque cuando se le explica al ciudadano informado un concepto nuevo, el porqué de un resultado, el cómo ha llegado la ciencia a esta conclusión, este ciudadano tiende a aceptar más fácilmente las nuevas reglas asociadas y la aplicación de nuevas tecnologías, además de despertar su curiosidad al respecto.

No obstante, cuando hacemos divulgación científica no tenemos que olvidarnos de quién es nuestro público. La divulgación científica se dirige a un público amplio y, por tanto, la comunicación debe ser adaptada. Tiene que ser fácil de entender para que el principio científico explicado y la relevancia del resultado de la investigación quede clara.

¿Qué hace falta para que podamos repetir dinámicas de colaboración científica cómo la que ha llevado a la creación de las vacunas para el COVID19? ¿Cuáles son los principales frenos que impiden una colaboración de este tipo en otros campos y aplicaciones de la ciencia?

Una de las principales dificultades para avanzar en la investigación son la financiación y su planificación y gestión. La ciencia cuesta dinero y el dinero es un bien limitado y, por tanto, muchas veces hay que establecer prioridades.

Los programas de investigación suelen planificarse con mucho esfuerzo y mucha antelación. Estados u organizaciones supranacionales suelen tener un presupuesto que viene fijado y que sigue un proceso riguroso para definir cómo se va a repartir este dinero. Afortunadamente, cada vez hay más conciencia de que hay que priorizar en ciencia y en investigación.  No obstante, la mayoría de las veces, conseguir dinero para poder investigar en un tema específico no es un proceso rápido, a no ser que es un tema urgente y haya mucho dinero disponible.  Un acaso de urgencia e interés mundial ha sido la pandemia de la Covid-19 y la necesidad de investigación para conocer cómo se comporta el virus y desarrollar vacunas para combatirlo. Es por ello por lo que había muchas facilidades para conseguir financiación.

En cuanto a poder repetir dinámicas de colaboración científica, como las acontecidas para la creación de la vacuna de la Covid-19, debemos de no dejar de lado la lección aprendida:  Si todos trabajamos juntos e invertimos los recursos necesarios, podemos lograr avances realmente relevantes en un intervalo de tiempo realmente increíble.

Para la comunidad científica habría que promover la visión de que todos tenemos un mismo objetivo, el de avanzar en el conocimiento, sea cual sea nuestra área. Por tanto, tenemos que concienciarnos de lo importante que es compartir conocimiento, información y datos; además de crear redes de colaboración.  Abandonar la competitividad entre grupos o centros de investigación; es decir, ver en otro grupo o centro siempre una oportunidad para colaborar.

Por parte de instituciones u organismos gubernamentales, fomentar la creación de redes de conocimiento y de colaboración. Esta motivación debería ir acompañada de ayudas que incentivaran este mismo propósito de crear redes, fomentando además la creación de vínculos entre el mundo de la investigación académica y empresarial.