En este artículo hablaremos sobre adicciones. Para ello, comencemos definiendo qué es una adicción. La adicción es un proceso que se inicia con una serie conductas habitualmente esporádicas que cumplen las siguientes pautas:

  1. No generan problemas en la persona.
  2. Cumplen algún tipo de funcionalidad.
  3. Ofrecen refuerzo cuando se realizan, ya sea de carácter social, psicológico o fisiológico. 

Con el paso del tiempo, si estas conductas se mantienen, comienzan a presentar un patrón desajustado, caracterizado por una pérdida de control que favorece la compulsión de dicha conducta (efecto priming) y la aparición del craving o necesidad imperiosa de realizarla. Es entonces cuando se vuelve necesaria una terapia de adicciones.

Las mencionadas conductas no están aisladas, sino que se producen en interrelación con una serie de factores (p.e. condiciones del entorno y características individuales) que aumentan o disminuyen su probabilidad de aparición y desarrollo. Se establece de este modo una mayor o menor vulnerabilidad.

Este proceso se ha observado tanto en:

  1. Las adicciones con sustancia (drogas legales e ilegales)
  2. Las adicciones sin sustancia (juego patológico, juego online)
  3. Otras conductas (p.e. uso problemático de internet)

Incluso se han observado procesos de neuroadaptación similares asociados al desarrollo de la adicción, tanto con sustancia como sin sustancia. Sea cual sea el caso, una terapia de adicciones es la mejor solución para las personas que ya se encuentren dentro de cualquiera de los anteriores casos.

 

Adicciones con sustancia

En este apartado hablaremos de adicciones cuando estas se desencadenan a raíz del consumo de alguna sustancia.

Si nos centramos en las adicciones con sustancia, las drogas más consumidas son el alcohol y el tabaco (OEDA, 2017, 2019). Su estatus de legalidad favorece su disponibilidad y accesibilidad, por lo que dos de los principales factores de riesgo para su consumo (Merlo, 2011; SIIS, 2014; Sloboda y David, 1997) son los que mayores daños generan.

Les siguen psicofármacos (tanto con receta como sin receta) y, entre las drogas ilegales, la más consumida es el cannabis, mayoritariamente mezclada con tabaco en formato de “porro”  (OEDA, 2017, 2019).

Desde un punto de vista preventivo, hay un amplio consenso en que la edad de inicio en el consumo de drogas es especialmente relevante, concretamente antes de los 15 años, siendo un importante factor de riesgo para el posterior uso de drogas (Caneto, del Valle Vera, Pautassi y Pilatti, 2015; Gilvery, 2000; Kandel, 2002; Stone, Becker, Huber & Catalano, 2012; Villanueva, 2017; Villanueva, Eslava, Vázquez-Martínez y González-Amado, 2019).

De igual modo, la experimentación de efectos positivos del consumo entre los 14 y 16 años de edad se asocia a un mayor riesgo de dependencia en etapas posteriores (Fergusson, Horwood y Beautrais, 2003; George y Vaccarino, 2015) y con el consumo de otras drogas (Fergusson y Boden, 2008; Hurd, Michaelides, Miller y Jutras-Aswad, 2014).
 

 

Adicciones sin sustancia

Si hablamos de adicciones sin sustancia, uno de los cambios sociales más destacables en las últimas décadas ha sido el desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

En el caso del juego patológico, en paralelo al desarrollo de las TIC, se ha producido una nueva y próspera línea de negocio en las apuestas online. Este hecho ha favorecido la aparición de una nueva forma de juego patológico: el juego online (Gainsbury et al, 2015; Granero et al, 2014; Shin et al, 2014). Esto ha implicado un cambio en las tendencias y formas de juego, así como un perfil muy distinto de jugador.

En diversos estudios (Brunelle et al., 2012; Castilla et al, 2013; Olason et al., 2011; Wood y Williams, 2011) se señala que, si comparamos ambas formas de juego (online y presencial), se han hallado mayores niveles de riesgo con problemas de juego patológico entre los jugadores de la modalidad online en comparación con los jugadores presenciales. También se ha revelado que una edad temprana es un factor de riesgo importante para el desarrollo del trastorno de juego patológico (Castrén et al., 2013; Lorains et al., 2011).

 

 

Adicciones con otras conductas

Aunque el uso problemático de internet no esté reconocido como trastorno por el DSM-5 (APA, 2013), actualmente se dispone de evidencia de los riesgos y perjuicios que conlleva. Los principales perjuicios derivados de ello son:

  1. Los problemas de sueño y la disminución del rendimiento escolar (McNicol y Thorsteinsson, 2017)
  2. La desatención de las relaciones familiares y con las amistades (De la Villa y Suárez, 2016)
  3. Los trastornos emocionales (Han, Geng, Jou, Gao y Yang, 2017)
  4. Los cambios en la autoestima y pérdida de control (Echeburúa y Corral, 2010). 

Asimismo, una mayor frecuencia de uso también se relaciona con una mayor presencia de conductas de riesgo online, como el sexting (Villanueva y Serrano, 2019).

En conclusión, son múltiples las conductas que pueden llevar a una persona a desarrollar una adicción con o sin sustancia. En estos casos, la prevención y la detección precoz son indispensables para minimizar el impacto que estas problemáticas tienen sobre la vida de las personas.

A este respecto, es necesario que la prevención sea realizada por profesionales debidamente formados, evitando delegar esta en personas con grandes dosis de voluntad y voluntarismo, pero insuficientemente formadas.

La prevención de adicciones es un ámbito profesional y, como tal, debe ser competencia de los profesionales. Ellos son quienes pueden realizar su implementación basada en evidencia científica y buenas prácticas, asegurando su eficacia y eficiencia.

Si quieres convertirte en uno de dichos profesionales, te recomendamos visitar nuestra Maestría en Prevención en Drogodependencias y otras Conductas Adictivas.

En el caso de que todavía tengas dudas, visita nuestro artículo ¿Por qué estudiar prevención de drogodependencias? y descubre esta especialización para personas con gran vocación social y en busca de seguir formádose en el área. 

 

Dr. Víctor J. Villanueva Blasco

Director de la Maestría Oficial en Prevención en Drogodependencias y Otras Conductas Adictivas. Universidad Internacional de Valencia.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia