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¿Un psicoanalista qué es? La primera respuesta es bastante sencilla: es un profesional que se ha formado en la corriente del psicoanálisis, uno de los paradigmas más influyentes en la historia de la psicología.

Adoptar los postulados teóricos del psicoanálisis implica desarrollar determinados métodos. Así, cuando una persona acude a un psicoanalista en busca de ayuda, pasa por un psicoanálisis, igual que cuando acude a un terapeuta conductual puede pasar por una terapia cognitivo-conductual. Lo ideal es que el psicoanalista sea un profesional titulado de la salud mental, como un psicólogo o un psiquiatra, que posteriormente hayan recibido formación especializada.

Sin embargo, en realidad profesionales de otros campos llegan a practicar el psicoanálisis. La formación de un psicoanalista a la luz de la ciencia actual es poco común, ya que implica que el propio terapeuta pase años siendo objeto de un psicoanálisis. En algunos países como Argentina sí existe formación oficial para los que deseen ser psicoanalistas, pero es algo cada vez menos común en otros lugares.

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¿Qué plantea el psicoanálisis?

El psicoanálisis visto como paradigma teórico al que se adscribe el psicoanalista, tiene una forma de ver y entender al ser humano y la causa de sus sufrimientos. Entre las concepciones más importantes de esta corriente, fundada por el austriaco Sigmund Freud a finales del siglo XIX, están:

  • Los problemas psicológicos y sus síntomas tienen origen en conflictos y motivaciones inconscientes
  • Entre las causas más comunes de los problemas psicológicos están asuntos sin resolver durante la infancia o traumas reprimidos
  • El tratamiento busca hacer consciente todas las motivaciones inconscientes del sujeto

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¿Qué hace un psicoanalista durante la terapia?

Lo anterior es el modelo teórico, pero, en la práctica ¿qué se hace durante un psicoanálisis? Este proceso terapéutico se caracteriza por su larga duración, en algunos casos un paciente puede estar décadas siendo psicoanalizado.

Según los psicoanalistas, lo ideal es acudir a terapia 5 veces a la semana, pero tres sesiones semanales también pueden resultar efectivas. La duración de estas sesiones varía entre los 45 y 50 minutos. Es común que el terapeuta se sitúe detrás del paciente, de esta forma facilita la expresión libre.

La imagen popular del sujeto que yace sobre un diván mientras el psicoanalista toma notas detrás no es errada, si bien es cierto que no todos los profesionales de esta área adoptan este escenario. En una sesión normalmente el paciente habla y el terapeuta solo interviene puntualmente, haciendo preguntas con el objetivo de que la persona vea las motivaciones que hay detrás de sus lagunas, justificaciones poco creíbles o hilos sueltos en su discurso.

Entre las técnicas más conocidas del psicoanálisis están:

  • La asociación libre: consiste en que el terapeuta dice una palabra y el paciente responde con lo primero que le viene a la cabeza. En esas asociaciones el psicoanalista puede detectar las motivaciones inconscientes del sujeto.
  • Interpretación de los sueños: tal vez uno de los procedimientos más conocidos del psicoanálisis y que ya forma parte de la cultura popular. Para Freud los sueños eran la vía por excelencia para conocer el inconsciente, solo había que dominar su particular simbología.

Aunque el psicoanálisis como corriente psicológica ha perdido mucho empuje dentro de la psicología, debido fundamentalmente al poco rigor científico que se le critica, muchos psicoanalistas en la actualidad siguen practicando con relativo éxito este método.  

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia