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Vivimos rodeados de productos audiovisuales. No solo nos llega información de actualidad a través de la televisión, sino que los medios de comunicación complementan dicha información con vídeos a través de Internet. Además, dedicamos tiempo de nuestro ocio al cine, la televisión, los videojuegos o las plataformas digitales. En el mundo empresarial también se potencia la difusión de vídeos corporativos y publicidad en formato audiovisual. Al integrar imagen y sonido, el gran reto de los productos audiovisuales es conseguir que también aquellos colectivos que tienen problemas de visión o audición puedan disfrutar de ellos de forma autónoma. Ahí entran en juego tres servicios de accesibilidad audiovisual:

  • Audiodescripción para personas ciegas o con problemas de visión.
  • Subtitulación para personas sordas o con problemas de audición.
  • Interpretación en lengua de signos.

Desde el ámbito de la traducción audiovisual, se estudia, se investiga y se forma a futuros profesionales de las dos primeras modalidades, a las que se dedica el resto de la entrada. La audiodescripción para personas ciegas o con problemas de visión consiste en incorporar información sonora (a modo de un narrador en off) que compensa la carencia de captación de los elementos visuales para que el mensaje audiovisual se perciba de la forma más parecida posible a como lo aprecia una persona que ve. Para ello se describen imágenes (dónde y cuándo transcurre la acción, quién aparece en pantalla, qué hacen los personajes o cómo es el decorado), se lee el texto que sale en pantalla (carteles, subtítulos, títulos de crédito, notas, etc.) y se especifican sonidos de difícil comprensión. Todo ello, claro, intentando no saturar al receptor ni avanzar datos relevantes. En el siguiente fragmento audiodescrito de la película Le fabuleux destin d’Amélie Poulain (Amelie, Jean-Pierre Jeunet, 2001), se puede apreciar qué implica escuchar una audiodescripción cuando no se ve la imagen: https://youtu.be/kTvVM6uyOPM   Por su parte, la subtitulación para personas sordas o con problemas de audición suple la carencia auditiva de los receptores con información textual en forma de subtítulos. Estos se diferencian de los subtítulos convencionales por el uso de colores y etiquetas para identificar a los distintos personajes y por incorporar no solo lo que dicen los personajes, sino también el tono, el acento, el idioma, etc. (la llamada “información contextual”). Además, se subtitulan los sonidos que no se pueden deducir de la imagen (por ejemplo, una sirena que se escuche de fondo) y la música (ya sea la que cantan los personajes o la banda sonora. En ocasiones se subtitula la letra; otras veces se describe la sensación que transmite la música o se opta por especificar el título y el autor de la obra musical). Para tener una sensación semejante a la de un receptor sordo, se puede ver sin sonido el siguiente cortometraje subtitulado: https://youtu.be/yy4ljADVEuE   La Ley General de la Comunicación Audiovisual, que se aprobó en España en 2010, recoge el derecho a que la comunicación audiovisual sea accesible de forma universal y prevé la emisión en la TDT española de un porcentaje elevado de subtítulos para personas sordas (el 90 % en las televisiones públicas y el 75 % en las televisiones privadas) y varias horas semanales de audiodescripción para personas ciegas (10 horas en las televisiones públicas y 2 horas en los canales comerciales). El Informe de seguimiento del subtitulado y la audiodescripción en la TDT. Año 2014, que publicó el CERMI hace un año, demuestra que algunas cadenas superan ya esas cifras, pero otros canales se quedan aún cortos. Queda, por tanto, aún un largo trecho hasta lograr que los colectivos con problemas de visión o audición disfruten de forma autónoma de todos los productos audiovisuales, pero vamos en la buena dirección. No solo se está incrementando el volumen de emisiones con audiodescripción o subtitulado en la TDT española, sino que surgen iniciativas en otras esferas del ocio audiovisual (Teatro accesible, Cine accesible, Whatscine, etc.). Lo importante es que los problemas de visión o audición no impidan disfrutar de los productos audiovisuales.   Vídeo relacionado https://youtu.be/1UAgjPeIVaM Irene de Higes Andino Colaboradora docente del Carrera de Traducción e Interpretación