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Manoli Pozo Hidalgo es licenciada en Psicología, máster en Dirección de Recursos Humanos y doctora en Dirección de Empresas. Cuenta con más de 15 años de trayectoria profesional en el área de Recursos Humanos y la Formación, ejerciendo actualmente como responsable de RRHH y formación en Intercoop. Todo este expertise lo transmite a los estudiantes de VIU a través de su rol de directora de la Maestría Oficial en Dirección y Gestión de Personas de la Universidad.

A raíz de que durante este agosto se celebró el Día Internacional de la Juventud, nos pusimos en contacto con ella y le pedimos que nos indicara algunas de las claves acerca de lo que buscan las empresas a la hora de contratar y como las personas jóvenes pueden mejorar sus oportunidades de incorporarse al mercado laboral o progresar dentro de este.

¿Qué consejos se le puede dar a una persona joven que busca ingresar en el mundo laboral? ¿Y a una persona joven con poca experiencia laboral?

España es uno de los países con mayor índice de paro juvenil de Europa, por eso entender el funcionamiento del mercado laboral desde una edad temprana, debe ser una prioridad para las personas jóvenes de nuestro país.

La búsqueda de empleo es una actividad que requiere una organización y planificación importante, por lo tanto, lo primero es establecer un horario para dedicarle a esta tarea y ser constante para llevarlo a cabo. Marcarnos objetivos y concretar un plan de acción, ayuda a conseguirlo y a valorar los avances. Por ejemplo, revisar semanalmente las nuevas ofertas que aparecen en los distintos canales, investigar sobre los requisitos que demandan las empresas de su perfil, establecer contactos interesantes en Linkedin, o estar al día de las ferias de empleo que se celebren, pueden ser algunas de las tareas a incluir en el listado de acciones, y que facilitará el conocimiento del mercado en el sector al que se dirija la persona.

Por otro lado, realizar un buen currículum y una carta de presentación en la que destaquen los conocimientos, habilidades y aquellos aspectos personales que puedan ser diferenciales, es fundamental para tener el primer contacto con la empresa, aunque hoy en día no es la única. Las redes sociales se han convertido en la principal fuente de captación de candidaturas para muchas empresas, por lo que, para incrementar las opciones de encontrar empleo, hay que tener presencia en ellas. Crear un perfil profesional, construir una red de contactos en la que se incluyan profesionales de recursos humanos o empresas de las que se quiera recibir las ofertas, e interactuar y participar en debates, son algunas de las actividades a desarrollar en estas plataformas, destacando con esta finalidad Linkedin y Twitter.

Además de lo anterior, es recomendable identificar el mayor número de canales posibles para llevar a cabo la búsqueda de empleo y tener éxito. Algunos de ellos son más accesibles, como los portales de empleo, o webs especializadas, pero también se pueden enviar autocandidaturas a empresas en la que les gustaría trabajar, acudir a agencias de colocación, organismos oficiales de inserción laboral, o localizar programas específicos que ayuden u orienten a jóvenes en la búsqueda de empleo.

Por último, señalaría el papel fundamental de la actitud positiva de la persona que se encuentra en este proceso. Tanto si es su primer empleo, cómo si tiene alguna experiencia previa, mostrar interés y predisposición a la hora de buscar un empleo puede marcar la diferencia para conseguirlo. La ilusión y la confianza son aspectos que se deben trabajar, y llegado el momento de tener un contacto con la empresa, es percibido como un elemento de gran valor.

¿Nos podrías indicar algunas de las principales habilidades, aptitudes o conocimientos que buscan las empresas y organizaciones de forma transversal? ¿Cuáles crees que son indispensables que adquieran o potencien los y las jóvenes que buscan su primer empleo o que quieren mejorar su situación laboral?

Las competencias trasversales, también denominadas soft skills, son habilidades cada vez más más demandas por las organizaciones, ya que son aquellas que las personas desarrollan independientemente del perfil profesional o de las habilidades técnicas, y se pueden transferir a cualquier tipo de sector o área de conocimiento en el que se trabaje. En un entorno laboral cada vez más digitalizado y con la orientación a la robotización de muchas empresas, estas habilidades desempeñan un papel fundamental para mantener la competitividad y la productividad de las organizaciones.

Tradicionalmente, los procesos de reclutamiento se han centrado en la identificación de los conocimientos técnicos y la experiencia laboral, pero actualmente, existe mayor demanda de profesionales que posean estas habilidades que van más allá de la propia titulación que, aunque sigue siendo importante, ya no es el único requisito.

Respecto a cuáles son las más demandadas actualmente por las empresas, se encuentran en una posición destacada todas aquellas que tienen relación con el aspecto social del trabajo, como son el trabajo en equipo, la resolución de problemas o la empatía, por citar algunas, aunque el listado es mucho más extenso.

Por ejemplo, en el último informe “Tendencias en el entorno laboral 2020: las habilidades del futuro” realizado por Udemy for Business, mencionan a estas habilidades como un elemento clave para el desarrollo de cualquier empresa, siendo estas las más demandadas:

  • Mentalidad de desarrollo. 
  • Creatividad. 
  • Capacidad de concentración. 
  • Innovación. 
  • Dotes de comunicación. 
  • Storytelling
  • Concienciación de las diferentes culturas. 
  • Pensamiento crítico. 
  • Liderazgo. 
  • Inteligencia emocional. 

Por otro lado, para el XVI Informe Los + Buscados de Spring Professional 2021, la polivalencia, la capacidad analítica, orientación a resultados, la adaptación al cambio y las habilidades tecnológicas, serán algunas de las habilidades más necesarias que demanden las empresas de cualquier sector.

En el caso concreto de las personas jóvenes, ya inician su trayectoria en el mercado laboral con una alta cualificación técnica formativa, y por lo general, con competencias digitales que les ayudan a desempeñar de forma eficiente sus puestos de trabajo, por lo que el desarrollo de las habilidades como las mencionadas será fundamental para las personas que busquen un nuevo puesto de trabajo o que quieran mejorar su trayectoria profesional.

¿Qué puntos sería recomendable que una persona joven destacara a la hora de redactar el CV? ¿Cómo puede suplir la falta de experiencia para conseguir que el potencial empleador se fije en su candidatura?

El currículum vitae es una herramienta indispensable para la búsqueda de empleo, ya que en él se presentan los conocimientos, experiencias y habilidades de la persona con el objetivo de encontrar el puesto que más se ajuste a su perfil. Para las personas que se encargan de los procesos de selección, también es importante encontrar en él toda la información de la persona candidata, que le ayude a valorar si ese ajuste es adecuado.

Como hemos mencionado anteriormente, uno de los aspectos que marcan la diferencia a la hora de contratar a una persona u otra en un puesto, son las habilidades que la persona demuestra, por lo cual, este punto es vital incluirlo en el currículum. No sólo eso, sino que este apartado debe constituir una de las partes más importantes del documento.

Además, para las personas que no tienen experiencia previa, más si cabe este punto permitirá resaltar las cualidades sobre el resto de candidaturas. Otros aspectos importantes que no deben faltar son la formación académica, el aprendizaje y el nivel de idiomas, y la asistencia a cursos y seminarios o estancias en el extranjero. Mencionar otro tipo de actividades desarrolladas también ayudará a destacar las habilidades para el puesto, como haber entrenado o colaborado en un equipo deportivo, haber pertenecido activamente a una ONG, o la realización de trabajos puntuales.

Por ejemplo, se pueden incluir en el currículum actividades de voluntariado para evidenciar las habilidades de trabajo en equipo, proyectos personales en los que se haya implicado para mostrar iniciativa y proactividad, publicaciones en blogs que demuestre las habilidades de comunicación, o las formaciones o seminarios a los que se haya asistido para resaltar el interés por el aprendizaje. Lo importante es que estas habilidades estén vinculadas a algunas de las experiencias, que estén basadas en evidencias, y no sea únicamente un listado de cualidades.   En ocasiones, hacer una reflexión de las actividades extraprofesionales en las que hemos participado en nuestro entorno, nos ayuda a tener indicadores para plasmar en el currículum todas las habilidades que poseemos.

También enfatizar, si se tiene, la disponibilidad inmediata, puede ayudar a reflejar una actitud positiva de predisposición a trabajar, o la flexibilidad para movilidad o cambio de residencia en caso de que se tenga facilidad para ello, también denota el interés y la capacidad de adaptación.

Por otra parte, el CV se debe personalizar en función del tipo de puesto o sector al que se acceda, adaptando los conocimientos o habilidades que se tengan a las características de la oferta a la que se presenta la candidatura, ya que puede aumentar notablemente las opciones de captar el interés de la persona responsable de la incorporación.

¿Qué recomiendas a una persona joven a la hora de afrontar una entrevista de trabajo? ¿Qué es lo más importante de cara a prepararse para estas instancias?

La entrevista de trabajo es uno de los momentos más decisivos de un proceso de selección, y el que más estrés puede generar en las personas candidatas, sobre todo en las más jóvenes con poca o ninguna experiencia profesional. Por eso, recomendaría prepararla bien y no dejar una situación tan decisiva a la improvisación. Además de cuidar los aspectos formales, como la puntualidad o la vestimenta adecuada, hay algunos aspectos que se deben tener en cuenta para superarla con éxito.

En primer lugar, es importante conocer la empresa a la que se dirigen, al menos tener una mínima información realizando una búsqueda en internet. Esto puede demostrar a la persona que realiza la entrevista el interés por el puesto. La forma de hablar y el lenguaje no verbal, también son aspectos que proporcionan mucha información y a los que hay que prestar atención. Hablar de forma clara, evitando excesivos rodeos o explicaciones que no aportan valor, demuestra confianza y seguridad. Esta es una habilidad que se puede entrenar, sobre todo en las personas con menor experiencia en la realización de entrevistas. Resulta muy útil preparar y ensayar un breve discurso sobre la trayectoria, expectativas, y algunas de las preguntas más básicas de las entrevistas, para proporcionar mayor tranquilidad a la persona entrevistada. Hay que tener en cuenta que en la entrevista se debe poner en valor las capacidades personales, por lo que es importante identificar cuáles son las habilidades clave posee cada candidato/a para el puesto al que se opta y ser capaz de trasmitirlas adecuadamente, desde la humildad. Si una persona tiene poca experiencia, no puede “vender” que sabe todo lo necesario para el puesto, pero si que va a darlo todo para cumplir las expectativas de la empresa y que posee ciertas habilidades que le van a ayudar a conseguirlo. Para las personas que se encargan de realizar procesos de selección, la autenticidad es un gran valor, así que se trata de ser uno/a mismo/a, proporcionando siempre la mejor versión. Por último, para finalizar la entrevista es aconsejable formular alguna pregunta que transmita el interés por el puesto de trabajo, manteniendo una actitud positiva y optimista.

¿Qué medidas crees que hacen falta para facilitar y potenciar el ingreso de las personas jóvenes al mercado laboral?

Uno de los requisitos de la mayoría de las ofertas de empleo publicadas es la experiencia previa, incluso para perfiles junior. En estos casos, para las personas jóvenes que acceden al mercado laboral por primera vez, puede resultar una dificultad añadida la falta de experiencia para optar a un puesto de trabajo.

Para mejorar esta situación, efectivamente se pueden plantear medidas que faciliten a las personas jóvenes un acceso más sencillo. Por una parte, desde las instituciones, se deberían fomentar más programas o iniciativas que promuevan la incorporación de jóvenes al mercado laboral. Desde el punto de vista de las empresas, apostar por una mayor colaboración con las universidades o centros educativos para ajustar las demandas del mercado con la formación, y poder desarrollar las competencias que las organizaciones más están demandando. Además de promover acuerdos de colaboración para incorporar el talento joven en las empresas.

Por último, incentivar los programas de prácticas en empresas para que las personas jóvenes recién tituladas adquieran esa experiencia tan necesaria que les facilite el acceso a empleos de calidad.