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VIU, HUCI y Fundación ASISA celebran con éxito las primeras Jornadas Online de su Cátedra de Humanización de la Asistencia Sanitaria

Beatriz Muñoz
  • Las jornadas, en las que se han abordado diversos temas relacionados con la humanización de la salud, han contado con la participación de más de 150 profesionales sanitarios
  • Durante sus dos días de duración han intervenido expertos de las tres instituciones, además de profesionales de diversos hospitales

A lo largo de dos intensos días, la Universidad Internacional de Valencia – VIU, junto con HU-CI (Humanizando los Cuidados Intensivos) y la Fundación ASISA, han llevado a cabo las primeras Jornadas online de la Cátedra de Humanización de la Asistencia Sanitaria, desarrollada en conjunto por las tres instituciones. La ocasión ha reunido a más de 150 profesionales de diversas áreas del sector salud en torno a un profundo análisis, exposición y discusión de la humanización de la asistencia sanitaria, repasando las necesidades, avances, hallazgos y novedades relativas a este campo.

Haciendo balance a la conclusión de las jornadas, el Dr. José Martí Parreño, Vicerrector de Investigación y Transferencia de VIU afirmó que “se han presentado líneas de trabajo y propuestas claras y firmes para iniciar el cambio, como el Manual de Buenas Prácticas de Proyecto HUCI, se ha defendido que la atención integral no es un lujo, sino que debe ser un compromiso de todos los profesionales y se ha subrayado la importancia de una formación en humanización transversal más allá de la que proporciona los conocimientos científico-técnicos”.

Por su parte, el Dr. Vicente Antonio Gea Caballero, Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Internacional de Valencia, en el momento de inaugurar el acto, quiso poner en valor el trabajo llevado a cabo por las tres instituciones con el objetivo de “generar conocimiento, investigación y transferencia a la práctica profesional, en la humanización de la asistencia sanitaria”. También, recalcó que “es imprescindible mejorar y progresar en la personalización de la atención a la salud y la enfermedad de las personas, pero poniendo el foco en la atención holística, la dignidad y la condición humana, que incluya no sólo a las personas como individualidad, sino también a sus familias, a sus seres queridos, y por qué no, también a sus profesionales, humanizando los equipos de salud. Porque la atención humanizada es uno de los principales valores de la calidad de los centros sanitarios”.

La Dra. Paula Martínez López, Directora de la Cátedra, reafirmó esta línea argumentativa, durante el acto de clausura, resumiendo algunos de los temas que se abordaron durante las jornadas, como la importancia del trabajo en equipo, la calidez, la escucha activa, la comprensión, el respeto hacia el otro como elementos fundamentales de la humanización; la incorporación de una formación en competencias éticas, emocionales y de comunicación y el fomento de la salida de los profesionales a otras organizaciones del sistema para conocer nuevas formas de trabajar que contribuyan a enriquecer su desempeño. También, señaló la falta de recursos humanos y materiales como un obstáculo importante que encuentra la humanización; ponderando también el papel de los profesionales como obstaculizadores del cambio en algunas ocasiones, al tiempo que facilitadores en otras.

La Dra. Sandra Gómez, Coordinadora Académica de la Carrera en Psicología de VIU, y la Dra. Marta Corral, miembro del Grupo de Investigación Be Health Lab de VIU, profundizaron en las claves para la humanización, recalcando la importancia de la formación en comunicación y en inteligencia emocional y de que la estrategia de la humanización se centre en personalizar la atención y no tanto en segmentar por grupo etario. A ellas, se unió la Dra. María Cantero, miembro del Grupo de Investigación GERPSIE de VIU, quien destacó que un aspecto clave para mejorar la atención y humanizar la profesión es tener una buena actitud hacia las personas.

Entrando en el terreno institucional, la Dra. Macarena Gálvez Herrer, responsable del área de Psicología y Cuidado Emocional de Proyecto HU-CI,  aseguró que “las propias instituciones sanitarias deben integrar la humanización como criterio de excelencia y calidad asistencial aplicándola en el cuidado del paciente, la familia y los profesionales”. El Dr. Gabriel Heras la Calle, director del Proyecto HU-CI, elaboró sobre el tema, indicando que “el sistema sanitario tiene un gran margen de mejora. Estamos muy bien valorados, pero sabemos que los pacientes quieren que esos profesionales sepan relacionarse con los enfermos y los familiares, así como entender que hay unas emociones intangibles”.

En esta misma línea, el Dr. Antonio Amaya Vidal, director Médico del Hospital HLA Puerta del Sur de Jerez de la Frontera, destacó que “en los últimos años muchos son los factores que han influido en una deshumanización o una despersonalización de la atención sanitaria: la irrupción de la tecnología, la superespecialización, la burocratización y un enfoque biologicista de la atención”. Explicando que, con la llegada de la pandemia “desgraciadamente, sobre todo al inicio, dimos un paso atrás en esta humanización necesaria en el ámbito de la asistencia sanitaria, con una muerte en soledad en muchas situaciones que podríamos haber tratado mejor. Sin embargo, también en este contexto se ha demostrado que el compromiso de todo el personal sanitario ha sido ejemplar y se ha reforzado, a todos los niveles, la necesidad de volver a un enfoque humanitario”.

Centrando la mirada en un tema especialmente delicado, como es el tratamiento de pacientes en el final de sus vidas, el Dr. José Carlos Igeño Cano, Jefe de Servicio de Medicina Intensiva y Urgencias en el Hospital San Juan de Dios de Córdoba, enfatizó que “hay que tratar con la misma profesionalidad, dulzura y cuidado al que nace como al que va a morir. Porque nuestra forma de actuar tendrá repercusiones enormes tanto si lo hacemos bien como si lo hacemos mal”. Por lo que, para él, un plan de humanización del fin de la vida tiene que crearse desde la base, reuniendo a todas las partes implicadas en la atención, “desde la gerencia del centro hasta las personas que están a pie de cama”.

Elaborando sobre este tema, el Dr. Antonio Amaya Vidal, resaltó la necesidad de implementar nuevos planes de humanización en relación a un momento tan sensible como la muerte de un paciente, poniendo de ejemplo su centro, en el que, ha explicado, una medida tan simple como poner una paloma blanca para que el personal sepa que en esa estancia hay una persona en el final de su vida, ha mejorado el cuidado y respeto por uno de los momentos más duros para las familias y el enfermo. Aunque, puntualizó que  “poner en marcha un plan de este tipo y a gran escala implica la coordinación de varios servicios dentro del hospital, recursos, formación y un diseño claro de su implantación que se transforme en medidas concretas aplicables”.

Respecto a los cuidados intensivos, Igeño defendió los beneficios de los planes de humanización aludiendo a como “en la literatura científica existe una gran evidencia de mejoras en la salud de pacientes y familias, así como en la salud y el desempeño de los profesionales de la UCI, cuando se implantan medidas de humanización” y señalando que a la hora de poner en acción estos planes “el 70% de las medidas no implican coste alguno, pero el otro 30% y la formación sí lo implican”.

Gabriel Heras la Calle, Director del Proyecto HU-CI, dió detalles acerca de cómo nació este proyecto en los cuidados intensivos, para luego extenderse a otras áreas. “Preguntamos a 10.000 personas entre pacientes, familias y profesionales y de ahí salieron las líneas de investigación de mejora de la atención. Hemos analizado más de 250 unidades de todo el mundo y la verdad es que la gente cumple entre el 40 y el 60% de estas buenas prácticas. Es decir, ya se hace humanización en los hospitales, pero también hay un margen de mejora del otro 50%”.

Uno de los grandes desafíos del sector que se ha planteado durante las jornadas, es el de humanizar los cuidados en las residencias. Al respecto, la Dra. en Ciencias de la Educación y Gerontóloga, Lourdes Bermejo García, indicó que “es una inversión porque todos vamos a hacernos mayores”. Para la experta, humanizar las residencias no incluye solo ampliar o mejorar los servicios físicos y cuidados a los pacientes, sino también otra serie de cuestiones como “el cuidado del espacio del que disponen, la independencia, no cosificar a las personas mayores, reconocerlas por su valor, hacer que no sientan que sufren disvalía o dejar que tomen sus propias decisiones”. El Dr. Jesús González Moreno, Director de la Maestría Oficial Online en Dirección Sanitaria y Gestión Clínica de VIU, agregó, al respecto, que “nuestro trabajo nos está permitiendo ver que fortalezas personales como la gratitud, el amor o la humildad, son habilidades relacionadas con actitudes positivas hacia las personas mayores, que deben ser reforzadas para humanizar nuestra atención a ellos”.

En la mesa redonda sobre pediatría, moderada por la directora de la Maestría Oficial en Dirección y Gestión de Enfermería de VIU, Patricia Marín Maicas, se destacó el papel pionero que muchas unidades pediátricas han tenido en la puesta en marcha de medidas de humanización dentro de los hospitales. Al respecto, el Dr. Iván Carabaño Aguado, profesor asociado de Pediatría de la UCM y miembro del Comité de expertos en humanización de la Fundación Atresmedia, explicó que “las iniciativas relacionadas con la humanización nacieron de forma espontánea, en momentos del año especialmente sensibles, como la Navidad. Se perseguía que los niños ingresados en los hospitales pudieran, de algún modo, vivir también ese momento especial mientras se reponían de su proceso de enfermedad”.

Analizando los retos de futuro, argumentó que el principal desafío es “regresar al punto de partida previo a la pandemia. También, que podamos atender de manera apropiada a los niños que estén en régimen de cuidados paliativos; que tengamos las herramientas y soporte institucional para comunicarnos correctamente con los niños con capacidades distintas; que proporcionemos ambientes específicos para adolescentes; que se potencie el desarrollo de aulas docentes en los hospitales, así como  que los profesionales que trabajan con niños que no se curan, o que estén más expuestos a pacientes críticos, dispongan de recursos psicológicos para prevenir la aparición de problemas en esta esfera tan delicada”.

Bea VIU
Beatriz Muñoz

Equipo de Comunicación de la Universidad Internacional de Valencia.