Ángela Ortega Navarro es Graduada en trabajo social por la universidad de Castilla la Mancha y Máster en prevención de drogodependencias y otras conductas adictivas por la Universidad Internacionalidad de Valencia. Cuenta con experiencia en el trabajo de promoción de la igualdad y la perspectiva de género y actualmente ejerce de Coordinadora Centro de Día de personas con adicciones CERES.  

¿Nos puedes contar sobre las las II JORNADAS DE EXPERTOS “COMUNIDADES TERAPÉUTICAS PROFESIONALIZADAS” en que acabas de participar?

Las Jornadas de Expertos sobre comunidades terapéuticas, organizadas por Fundación Ceres, financiadas por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre drogas del Ministerio de sanidad y en colaboración con Socidrogalcohol ofrecen un espacio para conocer la problemática actual de las personas con adicciones, la forma de ofrecer nuevas herramientas de intervención, adaptadas a las necesidades; y las metas a conseguir por las personas beneficiarias de los diferentes recursos.

Estas alternativas ofreced un enfoque más motivacional, pensado para reinventar la metodología hasta ahora utilizada y, sobre todo, insistir en la importancia no solo del tratamiento, sino también de la prevención con carácter temprano en la juventud venidera. Esto se busca a través de la promoción de habilidades sociales y conocimientos acerca de los tipos de adicción, tanto a drogas como a las nuevas tecnologías.

El enriquecimiento de las aportaciones de cada ponencia con su profesional de referencia ha conseguido poner visibilidad a las personas como eje principal en el campo de las adicciones, y centrar nuestra intervención de una forma más personalizada, respetando el momento en el que se encuentra la persona y cómo trabajar con ella.

¿Cómo ha afectado la pandemia al colectivo de las personas con adicciones?

La vulnerabilidad basal que presentan las personas con adicciones es un hecho que con la pandemia ha repuntado considerablemente. Siendo una de las consecuencias la de enfrentarse a nuevas recaídas, que, a su vez, les hacen bajar un escalón más hacia la exclusión social.

Han tenido que enfrentarse a la soledad en muchos aspectos, a la incertidumbre, miedo, angustia y ansiedad, no siendo capaces de controlar sus emociones y haciendo partícipe al consumo como formar de afrontar la nueva normalidad que la pandemia COVID nos ha dejado a la sociedad en general.

Sin embargo, también desde Fundación Ceres, se ha trabajado para que la precariedad social por la que estaban pasando, no les afectara en todas sus áreas, realizando un arduo trabajo de acompañamiento, asesoramiento, gestión de ayudas económicas, terapias individualizas y grupales a través del uso de la digitalización, otorgando a las personas una alternativa para el mantenimiento de la abstinencia o la reducción de daños en las ocasiones puntuales en las que se tuviera que trabajar con esta metodología.

¿Se han visto modificadas las tendencias de consumo de sustancias adictivas y desarrollo de conductas adictivas por el contexto de crisis derivado de la pandemia?

Especialmente en jóvenes, se ha incrementado el índice de juego, y apuestas deportivas. Es cierto que el “consumo por atracón” que podían hacer durante los fines de semana se ha disminuido, pero se ha incrementado el uso del móvil como instrumento de socialización y de ocio alternativo.

Este argumento se ha excusado en la comunicación virtual y la manera de desconexión, pero ha incrementado el uso de las nuevas tecnologías como arma para promover una posible dependencia en su utilización.

También han aparecido nuevas formas de consumo, como la “telecoca” donde las personas encargaban la sustancia a domicilio, sin incurrir a saltarse las medidas de confinamiento.

Sin embargo, también se ha podido vislumbrar que personas que ya tenían un tiempo en el tratamiento de deshabituación han conseguido en su mayoría apoyarse en los mismos de forma virtual y han evitado el consumo. A diferencia de las personas con una menor vinculación, que han abandonado el contacto con los recursos y se ha producido una recaída.

¿Qué medidas consideras que hay que desarrollar desde el ámbito institucional para dar respuesta a la problemática de las sustancias y conductas adictivas? ¿Tiene el mundo académico y formativo un rol en la intervención y prevención de esta problemática?

Es de vital importancia que desde el ámbito institucional se presté una mayor concienciación y visibilización, rompiendo el estigma y los mitos que se crean alrededor de la persona con problemas de adicción y también invertir más cantidad económica en programas sociales que presten servicio de atención a este colectivo vulnerable. Y específicamente hacia las mujeres, que tienen una doble vulnerabilidad, por el hecho de ser mujer y sufrir adicción, por el juicio de valores por unos roles estereotipados que aún en la sociedad actual existen, debido a la estructura patriarcal en la que nos encontramos.

Lo que implica, que, si es complicado el acceso a los tratamientos, en las mujeres, la culpabilización y la vergüenza inciden en que el porcentaje sean aún menor que de los hombres.

Además, destacar que una buena promoción de la salud en una edad más temprana, junto con una prevención especializada es fundamental para evitar que esta lacra social que es la adicción continúe aumentando. Por ello, la formación de profesionales, equipos de orientación escolar, profesorado, alumnado es necesario para evitar la perpetuación de los consumos y especialmente de los consumos de riesgo.

¿Cómo fue tu experiencia de estudio en VIU? ¿Cómo aplicas lo aprendido en tu práctica diaria?

La realización del Master fue muy fácil debido al formato online, que permite poder conectarte en cualquier momento, y en cualquier lugar, además de la facilidad para poder contactar con el profesorado y/o consultar documentos, sesiones y temario de las diferentes asignaturas.

Actualmente, me sirve en mi trabajo diario, especialmente cuando llevamos a cabo desde Fundación Ceres, entidad en la que actualmente trabajo, el Plan Local de Prevención de la localidad de Tomelloso con la financiación del Ayuntamiento de la localidad, que se expande cada vez más a nuevas poblaciones con el fin de intervenir con profesionales del ámbito educativo, alumnado y sus familias y garantizar, por tanto, la prevención en el desarrollo de las conductas adictivas.