• Más del 75% de los adolescentes de 14-18 años han consumido alcohol alguna vez en su vida y uno de cada tres se han emborrachado en el último mes.
  • El inicio temprano del consumo de alcohol aumenta la probabilidad de desarrollar una adicción en la adultez.
  • La exposición de los jóvenes al consumo de alcohol puede alterar significativamente el curso del desarrollo cerebral

Valencia, 20 de febrero de 2018.- El consumo del alcohol en España está muy extendido entre los jóvenes y es que tres de cada cuatro lo han probado alguna vez, casi la misma proporción lo ha consumido en los últimos 12 meses y más del 60% lo ha hecho en los últimos 30 días. Este inicio temprano en el consumo de alcohol, señalan los expertos, aumenta hasta en diez veces la probabilidad de desarrollar una adicción durante la edad adulta.

Existen dos hechos fundamentales que pueden explicar el por qué del aumento del consumo en edades tempranas: Por un lado, se sabe que los adolescentes tienen una mayor sensibilidad a los efectos placenteros del alcohol, como por ejemplo la sensación de euforia o la desinhibición social; Y por otro lado, una menor sensibilidad a los efectos negativos de la sustancia en comparación a la que se puede sufrir en la adultez.

“Los adolescentes necesitan beber mucha más cantidad de alcohol que un adulto para que aparezca la resaca. Algo especialmente preocupante, ya que la resaca es un mecanismo que impide el mantenimiento y la escalada en el consumo” afirma José Manuel Lerma Cabrera, profesor del Máster Universitario en Prevención en Drogodependencia y otras Conductas Adictivas de la Universidad Internacional de Valencia (VIU)

Estas diferencias con el adulto, apunta el autor, hacen que los adolescentes puedan entrar en auténticos bucles de consumo que puedan llevar al abuso o la dependencia del alcohol en la adultez.

El consumo del alcohol y el desarrollo del cerebro

Dado que las drogas de abuso y el alcohol interactúan con algunos neurotransmisores que son esenciales para el desarrollo del cerebro, la exposición a estas sustancias a temprana edad puede alterar significativamente el curso del desarrollo cerebral.

La premisa más importante a tener en cuenta es que el cerebro de los adolescentes está aún "en construcción”. Los circuitos cerebrales involucrados en la emoción, la toma de decisión y el control inhibitorio son los que más tardan en desarrollarse “lo que podría explicar la propensión de los adolescentes a actuar impulsivamente, a tener comportamientos de riesgo y a no considerar las consecuencias de su comportamiento” apunta el experto de la VIU.

Asimismo, es importante señalar que los jóvenes y adolescentes que consumen alcohol presentan dificultades en tareas cognitivas que evalúan memoria, atención, lenguaje o funciones ejecutivas entre otros. Afectando, por lo tanto, directamente al proceso de aprendizaje y memoria, a su motivación o a su estado emocional, dificultades que como explica el doctor Lerma “pueden permanecer a largo plazo en algunos adolescentes”.