Dentro de la psicología juvenil y adolescente, uno de los temas más recurrentes es el de las adicciones. También es uno de los que más preocupa a padres y educadores. En este post veremos por qué.

En concreto responderemos a dos preguntas específicas:

  1. ¿Por qué existe un riesgo tan alto de desarrollar una adicción durante la adolescencia?
  2. ¿Qué adicciones pueden llegar a desarrollar los jóvenes?

Psicología juvenil y desarrollo de adicciones

La adolescencia quizá sea la etapa de la vida en la que existe un mayor riesgo de desarrollar una adicción. Esto es debido a los siguientes motivos:

  1. Si bien los niños se encuentran siempre en compañía de un adulto y los adultos tienen un cerebro lo suficientemente maduro como para controlar impulsos o prever consecuencias, los adolescentes se encuentran en un punto intermedio entre ambos: empiezan a moverse sin compañía de un adulto, pero no tienen todavía desarrolladas las habilidades ejecutivas que permiten resistirse a determinados estímulos.
  2. Derivado del punto anterior, los adolescentes son muy influenciables por su entorno. En concreto, hablamos de las amistades y las compañías. Ya lo dice el refrán: "dime con quién andas y te diré quién eres". En psicología juvenil, esto deriva en un "dime con quién andas y te diré a lo que puedes volverte adicto".
  3. La adolescencia es una etapa en la que el joven no llega a ser del todo consciente de la magnitud de ciertos riesgos. En general, su cerebro funciona más a corto plazo que a largo plazo. Es decir, que si algo le proporciona una satisfacción inmediata, rara vez se pondrá a pensar en las consecuencias perjudiciales que dicho estímulo puede desencadenar.
  4. Los adolescentes no tienen apenas experiencia en la vida y, si no cuentan con la educación y la información necesaria, asumirán más riesgos futuros por obtener un placer a corto plazo.

¿Qué debe hacer la psicología juvenil para prevenir todo lo anterior? Tanto desde el entorno familiar como desde el entorno académico.

  1. Proporcionar a los jóvenes información acerca de todas aquellas conductas perjudiciales y acerca de sus consecuencias: drogas, sexo y, en general, todo aquello que les resulta atractivo y con lo que se debe andar con cuidado.
  2. Realizar un seguimiento individual, ya que cada persona es completamente distinta a todas las demás. Este seguimiento puede comenzar en su hogar o en la escuela.
  3. Comprender el cerebro adolescente y recordar en todo momento que no es lo mismo trabajar con un adulto que con un joven.

Adicciones en los jóvenes

En general, podríamos distinguir entre tres tipos principales de adicciones que pueden repercutir negativamente en los jóvenes:

  1. Adicciones a sustancias. Son de las que más se habla y se refieres a alcohol, tabaco y drogas ilegales. Se caracterizan por introducirse en el interior del organismo a través de una o varias vías y provocan principalmente problemas de salud.
  2. Adicciones a conductas. Un ejemplo lo encontramos en las adicciones a la tecnología, los videojuegos o a las redes sociales. El perjuicio principal que conllevan es a nivel cognitivo y conductual.
  3. Adicciones a personas. No se suele hablar de este tipo de adicción como de los anteriores, pero también puede llegar a ser peligroso. El ejemplo más claro lo encontramos en dos jóvenes que se enamoran, que están todo el día juntos y que llegan incluso a despreocuparse de los estudios y de la familia debido a dicha adicción. Una de las consecuencias más habituales de esto son los embarazos no deseados.

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia