• Las diferencias en cuanto a formación y condiciones laborales dificultan la colaboración entre ambos sectores
  • A penas un 8% del personal de Seguridad Privada tiene formación universitaria frente a la elevada cualificación que se exigente a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
  • Los aeropuertos son una de las infraestructuras más críticas en cuanto a seguridad

Valencia, 05 de marzo de 2018.- Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington se produjo un punto de inflexión a nivel mundial a partir del cual se fomentó la creación y la aplicación de nuevas normas de seguridad en las instalaciones aeroportuarias. En un contexto internacional, donde se han incrementado los niveles de alerta por terrorismo, ha sido necesario fortalecer las relaciones entre la Seguridad Pública y Privada, tal y como recoge un informe elaborado por la Universidad Internacional de Valencia (VIU). En dicho informe, elaborado por el director del Máster Universitario en Criminología: Delincuencia y Victimología de la VIU Christian Moreno y presentado bajo el nombre ‘La relación entre Seguridad Pública y Privada en infraestructuras críticas: aeropuertos’, se expone la necesidad de estrechar relaciones entre las dos vertientes de la seguridad: “Se hace necesario que la colaboración entre Seguridad Pública y Privada, no solo se mantenga si no que se potencie, delegando, confiando funciones y actuaciones a la Seguridad privada, siempre bajo la supervisión  de los estamentos públicos oportunos”. Los aeropuertos son una de las infraestructuras más críticas en cuanto a seguridad, ya que un importante porcentaje de los actos terroristas más relevantes en nuestra historia reciente han estado relacionados con una estructura aeroportuaria. Es por ello que, en el caso de que los responsables de la seguridad privada aeroportuaria se encuentren ante una situación de tal envergadura deben de colaborar en todo lo que se precise con sus iguales en el sector público. “La premisa más importante a tener en cuenta es que tanto las empresas como el personal de la seguridad privada tienen la obligación de prestar ayuda y colaboración a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, comunicándoles toda circunstancia o información relevante para la prevención y mantenimiento de la seguridad ciudadana, poniendo a su disposición a los delincuentes y pruebas relacionadas con estos” apunta el experto de la VIU. Existen dos problemas muy importantes a la hora de coordinar estos dos grupos de personal dado que hay diferencias muy notables entre las condiciones laborales de los Vigilantes de seguridad privados y los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad y las condiciones de formación que se exige a unos y otros, siendo el sector público el que requiere mayor cualificación a la hora de poder ejercer la profesión. De hecho, el personal de Seguridad Privada sólo necesita el título de FP, Secundaria y Bachillerato siendo sólo un 8 % los que  tienen formación universitaria. En contraposición a los miembros públicos se les exige una gran cualificación tanto por parte del Ministerio de Fomento e Interior. Según el profesor Moreno, “las mejoras en las condiciones laborales y en las propuestas formativas en el sector privado llevarían implícita una mejora en la  colaboración entre la Seguridad Pública y privada, lo cual redundaría en pro de la Seguridad Nacional”.