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Los últimos años se han caracterizado por el declive de la industria manufacturera, y de muchas otras formas de industria, el avance del sector de servicios, los contratos a más corto plazo, la subcontratación, las fusiones, la globalización y la competencia internacional. Según el Eurofound (2007), en los 27 estados de la Unión Europea, más del 66% de la población activa trabaja en el sector de los servicios, el 29% en la industria manufacturera y el 5% en la agricultura.

La mayoría de estos cambios han provocado que los trabajadores están bajo una creciente presión para competir, adaptarse y aprender nuevas habilidades con el fin de satisfacer las demandas de su trabajo.

Estos cambios en la naturaleza de las organizaciones pueden dar lugar a ambientes de trabajo cada vez más estresantes, que se pueden manifestar de muchas formas.

Más específicamente, estos cambios han generado riesgos emergentes referidos por un lado, al cambio de los mercados de trabajo, como por ejemplo, mercados laborales inestables, la inseguridad laboral, contratos precarios, el aumento del uso de nuevas formas en las prácticas de contratación de empleo, y por otro lado, a la globalización que puede llevar a la subcontratación, intensificación del trabajo, alta carga de trabajo y presión en el trabajo. Probablemente son los factores responsables más importantes de una serie de riesgos psicosociales que se dan en el lugar de trabajo hoy en día. Es decir, falta de control en el trabajo, vacaciones más cortas, recompensas insuficientes, escasas posibilidades de promoción, falta de apoyo, falta de respuesta, el aislamiento, el acoso, el conflicto de rol, y problemas de equilibrio de la vida laboral.

La Unión Europea (2012) advierte que estos cambios en el mundo del trabajo están causando preocupación en las instancias internacionales debido al aparente deterioro de la calidad del empleo sobre todo en Europa.

Todas las presiones mencionadas anteriormente, conocidas como factores de estrés psicosocial, han sido consideradas como factores de riesgo para muchos problemas físicos y psicológicos. Estos riesgos han sido definidos como aquellos aspectos de diseño del trabajo y la organización y gestión del trabajo, y sus contextos sociales y de medio ambiente, que tienen el potencial de causar daño psicológico, social y físico. Estos riesgos pueden causar mayor riesgo de enfermedades del corazón, problemas gastrointestinales, ansiedad, depresión, el Síndrome de Quemarse por el Trabajo, la fatiga, accidentes, el abuso de sustancias nocivas, trastornos musculoesqueléticos, el conflicto trabajo-familia, y muchos otros problemas. Esto a su vez, puede conducir a la alta rotación, el absentismo, las huelgas, disminución de la productividad y a la baja moral.

Además de los costes para la salud de los trabajadores, estos cambios están generando también costes para las organizaciones y en última instancia para los países. Algunos autores señalarón que la enfermedad cardiovascular está fuertemente relacionada con la exposición por parte del trabajador a condiciones estresantes de trabajo. Estudios en Gran Bretaña apuntan que la enfermedad cardíaca representa una pérdida de 70 millones de días de trabajo por año además de causar 180 000 muertes anuales. Según los mismos autores, el abuso de alcohol puede estar relacionado con el estrés laboral en algunos individuos, y tiene un coste estimado para la economía del Reino Unido de £2.2 millones de libras debido a las bajas por enfermedad y la rotación relacionadas con este problema.

En la Unión Europea algunos estudios apuntaban que el 29% de los trabajadores encuestados cree que el trabajo había afectado su salud. Además, señalan que el 23% de los encuestados afirmaba haber estado ausente del trabajo en los 12 meses anteriores debido a problemas relacionados con el estrés. En la misma línea, otro estudio encontró que el número promedio de días de ausencia fue de cuatro días por año, o 600 millones de días de trabajo en toda la UE.

En la misma línea, el Eurofound señala que el 27% de los trabajadores, cerca de 55.6 millones, refirió que la exposición a los riesgos psicosociales les afectaba el bienestar mental, y que en el conjunto de los 27 países de la Unión Europea el estrés laboral fue el cuarto problema referido por los trabajadores, con un 23% de ellos señalándolo como el más importante relacionado con la salud en el trabajo. En 2002, la Comisión Europea estimó que el coste económico anual del estrés laboral en la Unión Europea antes de la ampliación fue de 20 billones de euros.

Estudios en Estados Unidos han alcanzado resultados similares. Según la APA (2012) 44% de los trabajadores americanos sienten más estrés laboral hoy que hace 5 años.

En esta línea, la comunidad científica, y en particular los investigadores que trabajan en el área de la psicología de la salud ocupacional en los últimos años, intentan aportar más conocimiento sobre lo que está pasando en el mundo laboral y en especial con la salud de los trabajadores. En una revisión sistemática sobre los temas que generaron más investigaciones en dos de las revistas con más impacto en el estudio de la psicología de la salud ocupacional (Work & Stress y Journal of Occupational Health Psychology), los autores encontraron que entre los años 1996 y 2006, el 11% de los artículos científicos publicados en dichas revistas versaban sobre riesgos psicosociales (v. g., sobrecarga laboral) y el 5% sobre el síndrome de quemarse por el trabajo. Otro dato relevante en este estudio tiene que ver con el origen de las investigaciones publicadas. Los investigadores señalan que la mayoría de los estudios provienen de Norte América y de Europa. Sin embargo, los estudios europeos son predominantemente de países de la Europa Central.

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Enlaces Relacionados.

El Diario 02/04/2016: El estrés y la presión ganan protagonismo en los riesgos laborales las empresas. Disponible en: http://www.eldiario.es/economia/estres-presion-riesgos-laborales_0_500800006.html

Dr. Hugo Figueiredo Ferraz. Profesor en la Carrera de Psicología y en el Maestría Oficial en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas.