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Si acabas de aterrizar en el mundo del juego en PC, es probable que te abrume la maraña de posibilidades que te ofrece. Hoy queremos ayudarte a optimizar tu PC para juegos con tal de obtener el máximo rendimiento posible.

El rendimiento del que hablamos es, por supuesto, la tasa de fotogramas por segundo (FPS) que el ordenador es capaz de mostrar. De lo que se trata es de hallar el equilibrio entre fotogramas y calidad gráfica, pues a más resolución o detalle, menos fps obtendremos. Aunque hay monitores que permiten hasta 144 fps, los 60 fps son un estándar más común, aunque hay géneros en los que no desluce una tasa inferior a cambio de mayor detalle en la escena.

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La base está en el hardware

Inevitablemente, la base para un buen rendimiento está en la fuerza bruta de la máquina que lo ejecuta, pero no todas sus partes se implican por igual. ¿Cómo trabaja cada componente para que el juego funcione?

  • La CPU lleva las riendas, creando las instrucciones y haciendo de intermediario entre los demás componentes. Ella calcula el comportamiento de los enemigos, los datos que lleguen de Internet, las simulaciones y casi todo lo que acaece en un juego, por lo que su rol es muy importante.
  • La tarjeta gráfica o GPU es la mano derecha del procesador. Su especialidad es trabajar en paralelo para calcular millones de cálculos en coma flotante cada segundo, que es justo lo que en juego requiere para convertirse en imágenes. Por ello es, con diferencia, la parte más determinante en el rendimiento de los juegos y la que debería suponer un mayor desembolso.
  • La RAM almacena los datos que se usarán en el juego, por lo que debe ser suficiente, pero añadir más no va a influir de modo alguno si no se usa. Si tienes poca, asegúrate de permitir a Windows usar memoria virtual.
  • El disco duro guarda todos los datos y los tiene listos para cargarlos a la RAM. Si tienes muchos juegos instalados, es recomendable optar por un disco tradicional con miles de gigabytes a disponer. Instalar los juegos en un SSD no proporcionará mayores fps, aunque puede acortar las pantallas de carga.

Si alguno de estos componentes flaquea, el cuello de botella generado desaprovecha la mayor soltura del resto. Una forma rápida de comprobar si un componente se utiliza de forma extrema es consultar su uso en administrador de tareas (la clásica ventana del Ctrl-Alt-Supr), que pronto también informará sobre la GPU. Si algún componente muestra un uso cercano al 100%, seguramente ayudaría actualizarlo.

 

Optimizar PC para juegos desde el software

No todo el mundo puede permitirse el hardware más puntero, pero su exclusividad no resta validez a configuraciones más modestas. Si te cuesta llegar a una tasa de fotogramas cómoda para jugar, estos consejos pueden ayudarte a rascar rendimiento.

  • Antes de iniciar una nueva partida, el jugador de compatibles suele dedicar un minuto a jugar con los parámetros gráficos que los desarrolladores ponen a su disposición. Por defecto, éstos suelen ajustarse a una configuración más baja de lo que el ordenador es capaz de ofrecer, para asegurar la fluidez en el juego. Si te sobra potencia, no dudes en maximizarlos; si te falta, vigila el anti-aliasing (con x4 suele bastar), el filtro anisotrópico y desactiva el supersampling. Siempre es recomendable utilizar la resolución nativa de nuestro monitor, pues cualquiera inferior difuminará los gráficos, especialmente el texto.
  • Obtén DirectX 12: la interfaz multimedia es el principal motivo de que los videojuegos suelan funcionar mejor en sistemas Windows que en la competencia. Si tienes Windows 10, éste ya cuenta con la última versión de DirectX en sus entrañas.
  • Actualiza los drivers de tu tarjeta gráfica, ya sea desde GeForce Experience o AMD Crimson. Desde estos centros de control podrás decirle al programa que optimice los parámetros para obtener un buen equilibrio calidad-rendimiento.
  • Liberar los procesos secundarios es clave para optimizar tu PC para juegos. Especialmente el antivirus es el mayor consumidor de recursos. Lo ideal es deshabilitar los programas innecesarios que se ejecutan en el arranque, pero también puedes usar un programa como Razer Cortex que enfoque toda la potencia de tu máquina en el juego. Desactivar los efectos visuales de Windows también puede reducir el consumo (busca “Ajustar la apariencia y Rendimiento de Windows” en el buscador).
  • En ordenadores portátiles, asegúrate de utilizar siempre el plan de energía “Alto rendimiento”, que nunca sacrificará rendimiento en pos de la autonomía.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia