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Las personas con alguna discapacidad intelectual de carácter leve y moderado pueden llegar a alcanzar altos niveles en: cuidado de sí mismos, grado de autosuficiencia, relación con los demás e integración en la sociedad y el mundo laboral. A nivel educativo, por lo general son capaces de seguir sin excesivos problemas el aprendizaje de, como mínimo, el nivel de infantil y primaria, por lo que pueden ser escolarizados en el aula ordinaria.

La adaptación del currículo de las personas con retraso mental leve

Para conseguir un buena inclusión educativa, que será la base de su posterior integración en la sociedad y el mundo laboral, la educación los alumnos con trastorno del desarrollo intelectual (el término retraso mental empieza a estar obsoleto, sobre todo tras la recomendación de la OMS) debe basarse en el currículo oficial. Sobre dicho currículo ordinario, han de realizarse las adaptaciones curriculares y evaluativas necesarias, siguiendo una estrategia flexible, dinámica y, sobre todo, global. En este sentido, la adaptación del currículo debe entenderse de forma integral, incluyendo conceptos como el espacio o los materiales didácticos utilizados, y no limitarse únicamente a modificaciones de contenidos y temarios.

 

Aspectos relacionados con el espacio físico

En ocasiones, es necesario realizar adaptaciones en el espacio físico del centro escolar para facilitar el aprendizaje y la participación de los niños y las niñas que presenten alguna discapacidad intelectual u otro tipo de necesidades educativas especiales (NEE). Estas son las actuaciones más corrientes, que además servirán para hacer más fácil y cómodo el día a día escolar del resto de alumnos:

  • Eliminar o minimizar las barreras arquitectónicas.
  • Asegurarse de mantener todos los espacios acondicionados y preparados acorde a las características especiales de los diversos alumnos.
  • Las salas deben estar alejadas de ruidos externos que dificulten la atención y concentración del niño o niña.
  • Es conveniente que el aula esté bien iluminada, a ser posible con luz natural
  • Colgar material visual de apoyo en las paredes (imágenes, carteles, dibujos), para favorecer el trabajo de los alumnos y aportarles seguridad.

Recursos materiales

Los niños con algún trastorno del desarrollo intelectual suelen tener mayores limitaciones que el resto de alumnos a la hora de asimilar conceptos de carácter abstracto o excesivamente teórico. Para contrarrestar este déficit, resulta de gran utilidad utilizar profusamente materiales visuales o táctiles con los que los chicos puedan experimentar, como medio para enseñar o reforzar conceptos. Estos serían algunos ejemplos:

  • Objetos reales y miniaturas: ábacos, ensartables, lotos semánticos…
  • Plastilina y herramientas para trabajarla.
  • Pinturas, plastidecores, lápices de colores, etc.
  • Juguetes de construcción tipo bloques o piezas más sofisticadas, según la edad y nivel.
  • Es conveniente que los materiales didácticos y juguetes emitan sonidos y sean fáciles de distinguir, tanto visualmente como por la textura.
  • Programas informáticos adecuados a las necesidades y ritmo de aprendizaje de cada alumno con las siguientes características: lenguaje claro, que la pantalla no esté sobrecargada de información, con iconos gráficos y descriptivos para ayudar en la navegación.

 

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia