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Como ya anticipamos en alguno de nuestros Blogs, el concepto de siniestralidad laboral se refiere a la producción de accidentes de trabajo y de enfermedades profesionales ligadas al ejercicio de una actividad profesional.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, (2013) "cada 15 segundos, un trabajador muere a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo" y, en ese mismo intervalo de tiempo, "cada 15 segundos, 153 trabajadores tienen un accidente laboral". Teniendo en cuenta estos datos y que cada día mueren 6300 personas a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo, ¿Cómo actúan los diferentes países ante estos datos?

En los últimos años, tanto los organismos supranacionales, como la Unión Europea o el Sistema Económico Lationamericano y del Caribe u organismos especializados como la Organización Mundial de la Salud o la Organización Internacional del Trabajo han considerado la siniestralidad laboral como uno de los aspectos clave de los ámbitos social y económico.

A estas iniciativas, se suman las directrices que, desde los diferentes países de Europa y Latinoamérica se han promovido en aras a la reducción de este fenómeno que afecta de manera directa e indirecta a los ámbitos humano, social y económico. De este modo, el fenómeno de la siniestralidad laboral representa daños individuales a las personas que lo sufren, un perjuicio social en el entorno de la persona siniestrada y, a su vez, un doble deterioro en el ámbito económico, por un lado, puede afectar al entorno del individuo afectado y, por otro lado, afecta al entorno productivo (ausencia del trabajador o coste de formación de la persona que cubre la baja).

Partiendo del hecho de que la siniestralidad laboral nace desde que el ser humano comenzó a desempeñar cualquier tipo de actividad que pudiera ser enmarcada en una relación de trabajo, es fundamental seguir dirigiendo esfuerzos a consolidar un modelo productivo donde la siniestralidad se reduzca a mínimos e incluso desaparezca.

La preocupación por la siniestralidad laboral y, en general, con todos los aspectos ligados al desarrollo laboral y productivo se ha reflejado en diferentes propuestas que, desde organismos nacionales o internacionales se han venido promoviendo en las últimas décadas.

Destacamos la ardua tarea que se lleva a cabo desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT), como organismo de carácter supranacional.

La OIT es un organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de las cuestiones relativas al trabajo y las relaciones laborales. Fue fundada en 1919 y actualmente su órganos principal de gobierno está constituido por representantes de los gobiernos, de los sindicatos y de los empleadores.

Sus actuaciones se orientan, especialmente a:

  • La formulación de políticas y programas internacionales para promover los derechos humanos fundamentales, mejorar las condiciones de trabajo y de vida, y aumentar las oportunidades de empleo.
  • La elaboración de normas internacionales del trabajo respaldadas por un sistema singular de control de su aplicación.
  • La formulación y diseño de un programa de cooperación técnica internacional para la implementación de las políticas en los diferentes países.
  • El diseño de actividades de formación, educación e investigación que contribuyen al progreso de todos estos esfuerzos.

Bajo esta perspectiva, las aportaciones de la OIT se consideran de una importancia vital desde un punto de vista normativo (entendido como las directrices que se promulgan desde la institución) y práctico (entendido como el acompañamiento a los organismos nacionales para la aplicación de las normativas).

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Nuria Cuevas Monzonís
Profesora - Colaboradora en el Maestría Oficial en Prevención de Riesgos Laborales

Cristina Gabarda Méndez
Profesora - Colaboradora en el Maestría Oficial en Prevención de Riesgos Laborales