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Las conductas adictivas pueden llegar a esconderse bajo una aparente afición a la que se dedica mucho tiempo o en un consumo excesivo que se justifica porque “forma parte de la cultura de esta zona”.

Sin embargo, en algún punto esas justificaciones dejan de ser suficientes, poniendo al descubierto la falta de control del afectado sobre su propio comportamiento y el daño que la conducta adictiva está causando en su vida.

 

¿Qué son exactamente las conductas adictivas?

Cualquier actividad, sustancia, objeto o comportamiento que se haya convertido en el foco principal de la vida de una persona excluyendo otras actividades, o que ha comenzado a dañar al propio individuo y a otros física, mental o socialmente, se considera una conducta adictiva.

Así define Ruth C. Engs, profesora de la Universidad de Indiana, EE.UU, las conductas adictivas. En el concepto hay tres puntos que destacar.

El primero es que no solo habla de conducta adictiva en relación a sustancias, la adicción más reconocida socialmente, sino que también incluye comportamientos y objetos.

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Es lo que sucede, por ejemplo, con las personas adictas a las compras o a los juegos de azar.

El segundo punto considera que una sustancia, actividad, comportamiento, etc, comienza a formar parte de una conducta adictiva cuando su rol en la vida de una persona es tal que otras actividades quedan relegadas, cuando no desterradas, de la vida del sujeto.

Como ejemplo podemos mencionar a los jóvenes que dejan de lado la enseñanza reglada debido al tiempo que dedican a los videojuegos.

El tercer punto habla de que la conducta es adictiva cuando daña a la persona o a quienes le rodean y añadiríamos que, a pesar de esto, la sigue realizando.

¿Un ejemplo? Pues el de la persona que compra sin necesidad y sin control alguno a pesar de estar endeudándose para mantener ese ritmo de compras.

 

Características de las conductas adictivas

Pérdida del control sobre la conducta

Es una de las características centrales de las conductas adictivas. La persona no tiene control sobre su comportamiento, no puede predecir cuándo o por cuánto tiempo va a estar desarrollando la conducta adictiva.

Pensamientos obsesivos alrededor del objeto de la adicción

Ya sea una sustancia, una actividad o un objeto, la persona está constantemente pensando en ello; en crear las oportunidades para hacerlo, en cómo conseguir los medios, en cómo ocultar su conducta.

Pensamientos obsesivos que llegan a obstaculizar su desempeño en la vida cotidiana.

Realización de la conducta de forma compulsiva

La persona sabe que su comportamiento le está causando daño, que ya no le reporta placer, sin embargo, lo realiza una y otra vez de forma compulsiva.

Niegación y ocultación su situación a quienes le rodean

Sobre todo en las primeras fases de la adicción, el sujeto se justifica ante sí mismo y los demás su comportamiento, pasando a ocultarlo ante quienes le rodean.

Alta comorbilidad con otros trastornos psicológicos

Muchas personas con conductas adictivas padecen trastornos psicológicos como depresión y/o ansiedad.

Es común que cuando aparecen síntomas de esos trastornos, la persona despliegue su comportamiento adictivo en un intento por controlarlos.

Síntomas de abstinencia cuando cesa la conducta

No solo al dejar de consumir una sustancia a la que se es adicto aparecen los síntomas de abstinencia.

Lo mismo sucede con las conductas; cuando se dejan de realizar por determinado tiempo, aparecen síntomas como irritabilidad, depresión, ansiedad, inquietud o ira.

 

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia