desarrollo socioafectivo
Ciencias de la Salud

Desarrollo socioafectivo en la infancia: mil caras de un reto con solución

Equipo de Expertos en Ciencias de la Salud

El desarrollo socioafectivo de un niño puede verse afectado por sus experiencias con los maestros, tanto en el aula como en todo el entorno escolar. Dichas interacciones jugarán un papel importante en su crecimiento emocional, pudiendo derivarse de ellas un impacto positivo o negativo.

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Varios estudios han documentado asociaciones transversales y longitudinales entre las categorías de relaciones maestro-alumno y los resultados de los niños; además, en los últimos años, numerosos programas escolares postulan a los docentes como agentes activos en intervenciones preventivas que favorecen el desarrollo y la regulación emocional.

El reto de medir el nivel de desarrollo socioafectivo en el niño

Los docentes y pedagogos, debido a su papel como adultos importantes en la vida de los niños, desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de sus capacidades. Hay que tener en cuenta que la habilidad para interpretar los estados emocionales de los demás y para comprender, expresar y controlar las propias respuestas emocionales varía mucho de persona a persona, y lo mismo sucede en la infancia.

Además, el desarrollo emocional no se define fácilmente por distintos motivos:

-  No se puede evaluar únicamente utilizando medidas conductuales externas.

-  Incorpora fisiología y expresiones conductuales.

-  Tiene componentes cognitivos y actitudinales (la forma en que los sentimientos se entremezclan con percepciones, pensamientos y valores) y el desarrollo de mecanismos de control y afrontamiento.

Medir el progreso en los niños puede resultar igual de complicado, de ahí la importancia del seguimiento experto y la guía que puede ofrecer a este respecto un profesional preparado.

Interacciones valiosas para el desarrollo socioafectivo

Las teorías del desarrollo emocional que se centran en la capacidad de los niños para regular y expresar emociones por separado de un contexto, a veces descuidan la contribución vital de las interacciones diádicas y sociales en el desarrollo.

El desarrollo socioafectivo, en particular, el de la regulación interna y el modelado del comportamiento normativo están asociados con figuras de apego primarias. Esto no sucede así en las relaciones del niño con los profesores y los pedagogos que apoyan a las clases. Las escuelas son, inherentemente, entornos de cuidado secundario y ofrecen una oportunidad para intervenir con niños en riesgo de desarrollar problemas emocionales y de comportamiento.

La gestión de un niño de sus respuestas a las emociones y eventos implica una capacidad en desarrollo para coordinar los componentes expresivos, motores, experienciales y reguladores del cerebro.

Esta coordinación es un modo de procesamiento emocional, que recientes estudios reconocen que está respaldado por áreas particulares del desarrollo neuronal. A medida que los niños avanzan en su proceso de desarrollo socioafectivo, el procesamiento emocional está cada vez más mediado por el uso del lenguaje, cuya evolución es, en parte, función de las escuelas y del aprendizaje.

Una capacidad limitada para procesar las emociones y pensar en los sentimientos de los demás hace que los niños sean más propensos a desarrollar problemas de conducta y dificultades para relacionarse con sus compañeros. El comportamiento agresivo y los problemas con los compañeros, a su vez, influyen negativamente en otros aspectos del funcionamiento de un niño, como su adaptación escolar.

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