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Las teorías que afirmaban que solamente los niños y personas jóvenes eran capaces de alcanzar un alto rendimiento académico se han demostrado equivocadas. Actualmente, se sabe que el cerebro humano está preparado para asimilar todo tipo de conceptos y estudiar a cualquier edad, siendo la etapa adulta una época magnífica para embarcarse en proyectos de aprendizaje importantes, puesto que se cuenta con la ventaja del bagaje previo y la madurez intelectual y de personalidad.

No obstante, estudiar de adultos puede tener algunas dificultades añadidas como: haber perdido el hábito, la reducción de las capacidades memorísticas y, sobre todo, tener que compaginar los estudios con las obligaciones laborales o familiares, lo cual implica disponer de menos tiempo para estudiar en casa que las personas de menor edad.

Ante esta situación, la clave para tener éxito en el aprendizaje cuando se es adulto se fundamenta en estos dos pilares:

  1. Optimizar el tiempo. Dicho de otro modo, ser capaces de estudiar más rápido para contrarrestar la falta de tiempo por tener que compaginar los estudios con otras actividades.
  2. Utilizar técnicas de estudio que no prioricen la parte memorística y repetitiva, como pueden ser: esquemas, mapas de contenidos, infografías, etc.

Indicadores para estudiar mejor y más rápido

Planificar adecuadamente

Cuando el tiempo es escaso la planificación de los estudios basado en el diseño de un calendario detallado y realista, en relación al tiempo dedicado a cada materia, se convierte en una cuestión absolutamente fundamental. En dicha planificación es necesario no pasar por alto detalles importantes, uno de ellos es reservar el estudio de las partes más complejas para aquellas horas del día en que se está más descansado.

Obviamente, la idea de dejar toda o la mayor parte de la preparación para los exámenes para última hora, siendo una opción poco recomendable para cualquier estudiante por no constituir una forma sostenible de aprender, aún lo es menos para las personas adultas. Esto es así porque el cansancio por el resto de obligaciones y, en algunas personas, la pérdida de capacidad de memoria por la falta de costumbre de estudiar, convierte esta forma de encarar los exámenes en muy poco eficaz.

Dentro de la planificación es necesario establecer una rutina de estudios, buscando los horarios y el entorno adecuado. Cuanto más acostumbrado estés a esa rutina, menos esfuerzo te costará estudiar, puesto que será un actividad que fluirá de forma natural.

Probar varios métodos de estudio y elegir el que mejor nos funciona

No hay una solo método de estudio, sino muchos. Existen diversas técnicas de estudio, las cuales no funcionan igual para todo el mundo. Hay estudiantes que prefieren los esquemas o mapas conceptuales muy visuales para prepararse las materias, mientras que otros se sienten más cómodos con resúmenes más amplios. También determinadas técnicas nemotécnicas o relacionar imágenes con conceptos puede ser de gran ayudan en determinados casos. La recomendación es probar varias opciones y elegir las que mejor se adaptan a las capacidades y gustos individuales, así como las materias a preparar y objetivos a cumplir.

Aprovechar las nuevas tecnologías

Las tecnologías de la información (TICs) han alcanzado un desarrollo excepcional como recursos y herramientas educativas, pero muchas veces utilizamos un mínima parte de su potencial. Internet no es sólo un canal extraordinario para realizar todo clase de cursos on line, investigar o buscar información, también se pueden encontrar herramientas de estudio (tests, pruebas prácticas, resúmenes, infografías) y sirven para intercambiar conocimientos y todo tipo de información.

Busca una aplicación real a lo que estás estudiando.

Para los niños no suele ser prioritario tener un objetivo concreto para estudiar, su ansia por aprender cosas nuevas es tan grande que con eso ya tienen suficiente. A medida que crecemos, sin embargo, se nos hace más indispensable encontrar una utilidad a lo que estudiamos. Por lo tanto, es útil intentar extrapolar lo que estamos aprendiendo a nuestra vida diaria, tratando de convertir los conceptos abstractos en cuestiones más tangibles, concretas y prácticas.

cómo estudiar rápido