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La creciente diversidad cultural y también la presencia en el aula ordinaria de alumnos con necesidades educativas especiales (NEE) plantea problemas nuevos a nivel educativo, que tienen que ver con cuestiones tan diversas como metodologías didácticas, confección y adaptación de currículos y aspectos organizativos del sistema educativo en general y de los centros en particular.

buenas prácticas educación inclusiva

Algunos indicares contra la exclusión

Con el objeto de evitar la exclusión de alumnos por cualquier motivo: culturales, de nacionalidad y origen o por problemas de aprendizaje o alguna diferencia física o psíquica es preciso incorporar una serie de indicadores o buenas prácticas:

  • Adaptar el currículo oficial y la evaluación de las materias a las circunstancias y capacidad individual de cada alumno.
  • Potenciar el refuerzo escolar para aquellos alumnos que lo precisen a cargo de maestros de apoyo y otro personal especializado.
  • Poner en marcha programas de acogida, que son un conjunto de medidas específicas enfocadas a ayudar a los alumnos de origen extranjero y/o de incorporación tardía a integrarse en el aula, fomentando la inclusión social y escolar del alumnado en su conjunto.
  • Trabajar la comunicación con las familias con elaboración de folletos informativos en distintos idiomas, instauración de la figura del mediador cultural como refuerzo y ayuda a los tutores.
  • Enseñanza de la lengua y cultura tanto del país de acogida como del de origen, intentando estrechar lazos y faciltando la comprensión mutua.
  • Poner en marcha aulas de acogida para que, de forma temporal, los alumnos recién llegados acudan a ellas hasta que se pongan al día, adquiriendo la competencias lingüísticas y de otro tipo necesarias.
  • Reforzar los programas de refuerzos y los itinerarios inviduales para chicos con NEE que provengan de un entorno cultural distinto.
  • También se pueden poner en marcha centros de recusos específicos para formar a los profesores adecudamente en la formación de alumnos extranjeros. Si es necesario, se pueden incluir servicios de traduccción e interpretación para casos puntuales, con el objeto de facilitar la relación entre los centros educativos y las familias.
  • Flexibidad en en la organización escolar. Los expertos coinciden es que es conveniente dotar al centro de la máxima autonomía en la organización de temas como: distribución equilibrada del alumnado inmigrante y de las minorías culturales, flexibilizar la edad escolar y facilitar el acceso de los alumnos en riesgo de exclusión mediante la reserva de plazas y ayudas.
  • Potenciar el uso de las tecnologías de la información y la comunicación(TICs). Utilizadas de la forma adecuada, los nuevos recursos de Internet y las nuevas tecnologías sirven para: acercar culturas y ayudar a los niños con problemas de aprendizaje a ponerse al ritmo de sus compañeros.

La integración del alumno extranjero o perteneciente a una minoría cultural en el aula, y también algunos casos de chicos o chicas con NEE, es una cuestión compleja que compete tanto a los docentes, como al alumno y su familia y a la sociedad en general. El éxito radica en encontrar un punto de equilibrio que garantice la prevención efectiva de la exclusión social y educativa.