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  • El 40% del valor de las empresas del mundo está en manos de 150 empresas
  • Las malas prácticas en el plano medioambiental o de derechos humanos puede depreciar hasta un 15% el valor de una compañía
  • El número de multinacionales se ha multiplicado por 1.000 en solo 50 años, al pasar de 7.000 a las 70.000 actuales

  La Universidad Internacional de Valencia (VIU) ha elaborado un informe de investigación en el que se recoge que actualmente un tercio del comercio mundial “se desenvuelve en el seno de firmas multinacionales que desplazan sus procesos de producción según las ventajas comparativas de cargas fiscales y costes salariales que consiguen en un mundo sin fronteras”. Así se recoge en el informe de investigación sobre ‘El Derecho Internacional y la UE ante la deslocalización productiva y la pérdida de los Derechos Humanos’, elaborado por la Doctora en Derecho y experta en Derechos Humanos y Responsabilidad Medioambiental, Margarita Trejo Poison, en el que se analiza los efectos de la deslocalización y sus efectos cuando el movimiento geográfico se produce fuera de las fronteras del Estado.

De esta manera, el trabajo recoge que el 40% de la decisión a la hora de deslocalizar la producción de una empresa recae sobre la reducción de costes (laborales, infraestructuras e instalaciones y tasas), mientras que el 30% recae sobre las condiciones de los recursos humanos (dimensión del mercado laboral, cualificación e idioma) y el 30% restante depende de los factores ligados al entorno (riesgos socioeconómicos, infraestructuras, proximidad y seguridad de la propiedad intelectual). Actualmente, según señala el informe, el 40% del valor accionarial de las empresas del mundo está en manos de 150 empresas. Es más, añade que de las 100 economías más grandes del mundo, 51 son empresas, lo que demuestra el alcance que está teniendo la globalización. Tanto es así que el crecimiento de las multinacionales se ha multiplicado por 1.000 en solo 50 años, de manera que estas empresas han pasado de 7.000 a las 70.000 actuales. Para la autora, la globalización ha favorecido el aumento del poder de las empresas en detrimento del Estado, la disminución de derechos para atraer inversión extranjera, la privatización de servicios básicos y los procesos de localización. Así, añade que la comunidad Internacional asiste a una deslocalización de los procesos productivos “sin precedentes” que se traduce en la pérdida de derechos medioambientales y laborales en todo el planeta y “fiarse” del mercado para resolver los problemas sociales o ecológicos es “un sinsentido”.