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El presente trabajo apuesta por la formación emocional de los estudiantes como herramienta para aumentar la motivación, ya que las emociones negativas producen una motivación negativa para evitar la realización de la tarea y a comprometerse, en su lugar, con otras tareas.

Hablar de motivación es hablar de un componente de la Inteligencia Emocional que conforma la parte socio-personal de las competencias emocionales (Bisquerra y Pérez-Escoda, 2007). Esta capacidad permitirá al alumno orientarse a la consecución de las metas programadas y poner en marcha toda una serie de recursos personales que le permitan alcanzarlas y por lo tanto tener éxito.

Este estudio se centra en demostrar que un currículum escolar reforzado o apoyado en la adquisición de competencias emocionales aumentará la motivación en los alumnos y, por consiguiente, puede contribuir a mejorar los resultados de los estudiantes.