• Según el Observatorio Español Sobre Drogas en los dos últimos años se ha incrementado en España el consumo de tabaco y de cannabis. Los datos reflejan que el 86.5% de los consumidores de cannabis también los son de tabaco.
  • Los expertos señalan que el uso terapéutico de medicamentos que contienen cannabinoides no debe equipararse con el uso del cannabis en ambientes recreativos, “no existe el porro terapéutico”.  
  • Dr. Víctor Villanueva, experto de la Universidad Internacional de Valencia y coordinador del Grupo ÉVICT: “Existe una puerta giratoria entre ambas sustancias, es imprescindible fomentar programas de prevención que eviten el inicio del consumo tanto del cannabis como del tabaco”.

 

Valencia, 3 de enero 2019. - Las últimas encuestas realizadas por el Plan Nacional Sobre Drogas alertan del repunte del consumo de tabaco y cannabis en España en los dos últimos años. En concreto, los datos indican que el consumo de tabaco en los últimos 12 meses ha aumentado en estudiantes de 14 a 18 años de un 31.4% a un 34.7% y, de un 25.4% a un 26.3% el cannabis. Por su parte, en población de 15 a 64 años, el tabaco ha pasado del 40.2% al 40.9%, y el cannabis del 9.5% al 11%. Así, según los datos publicados, en 2017 se iniciaron en el consumo del cannabis 223.000 personas, de las cuales la mitad eran menores, los estudios sitúan la media de edad de inicio en el consumo de esta sustancia en España en los 14 años.

 

Binomio cannabis-tabaco: la ausencia de regulación y el fenómeno “puerta giratoria”

El Dr. Víctor Villanueva, director del Máster Universitario en Prevención de Drogodependencias y Otras Conductas Adictivas de la Universidad Internacional de Valencia y coordinador del Grupo ÉVICT, integrado por expertos e impulsado por el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo y financiado por el Plan Nacional Sobre Drogas, advierte que “estos datos se explican por la existencia de una puerta giratoria entre ambas sustancias, dado que el consumo combinado de cannabis y tabaco a través de los porros es la forma más habitual de consumo del cannabis en Europa”, señalando que según los datos publicados por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones “el 86.5% de las personas consumidoras de cannabis también lo son de tabaco”. En esta misma línea, el Dr. Villanueva subraya que numerosos estudios confirman que los menores que consumen tabaco precozmente incrementan la probabilidad del consumo posterior de cannabis, y viceversa. Concretamente, los consumidores precoces de cannabis (antes de los 17 años) tienen el doble de probabilidades de desarrollar dependencia a la nicotina que sus iguales no consumidores. Por este motivo, este experto de la Universidad Internacional de Valencia insiste en la necesidad de incrementar la diseminación de programas preventivos eficaces y la formación de los profesionales de la prevención “para evitar el inicio en el uso de estas sustancias, o bien retrasar su inicio y disminuir su frecuencia de uso”.

Asimismo, el Dr. Joseba Zabala, miembro igualmente del Grupo ÉVICT, señala como otra de las razones de este incremento del consumo de tabaco y cannabis “la insuficiente o inexistente regulación de ambas sustancias”, advirtiendo que “el consumo con elevadas concentraciones de THC (Tetrahidrocannabinol) incrementa la probabilidad de desarrollar dependencia. Es el consumo habitual o diario el que se asocia mayormente con los efectos perjudiciales, aunque el consumo esporádico también puede tenerlos.”

Ambos expertos, Villanueva y Zabala, advierten además que existen intereses compartidos entre las industrias del alcohol, el tabaco y el cannabis, poniendo como ejemplo de este binomio a la corporación Altria, propietaria de Philip Morris en EEUU, la mayor empresa tabacalera del mundo, “que ha comprado el 45% del productor de cannabis canadiense Cronos, reservándose derechos para llegar hasta el 55% y de este modo controlar la producción”. Un claro ejemplo de hacia dónde orientan su negocio conocedores del nudo cannabis-tabaco.

En este sentido, el Dr. Zabala insiste en la necesidad de “avanzar en la regulación de ambas sustancias aprovechando las directrices del Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud y su Estrategia MPOWER igualmente aplicables al binomio cannabis-tabaco y que está integrada por medidas como Monitoreo (vigilancia el consumo de ambas sustancias); Protección a la población de los efectos nocivos del humo de los porros); Programas de ayuda para abandonar el consumo; campañas de información sobre los peligros del consumo; Prohibición de publicidad relacionada con la venta y cultivo de cannabis; y el aumento de la fiscalidad y precio”.

Por su parte, el Dr. Villanueva anticipa que en los próximos años vamos a ser espectadores de la fusión de la industria del tabaco y el cannabis, porque “sus intereses son los mismos, generar un lucro económico a costa de la salud de la ciudadanía, conscientes de que sus estrategias captan a los menores de edad y genera adictos desde edades muy tempranas, fidelizando así compradores de sus productos”. De igual modo, este experto de la Universidad Internacional de Valencia, señala que “se están colando por la puerta trasera ante la falta de una legislación que explicite claramente que la venta de semillas y toda la parafernalia para el autocultivo y cultivo a gran escala, la publicidad engañosa, así como la proliferación de canales online están orientados a promover el consumo y la venta de una sustancia que, a día de hoy, es ilegal”. Y añade, “lo están haciendo de manera muy efectiva, adaptándose a las nuevas tendencias y expresiones culturales, como es el caso de algunos videojuegos, que actúan como reclamo para que menores y jóvenes se introduzcan en el autocultivo y venta de cannabis y, desde el anonimato de una comunidad virtual asociada, pueden ser manipulados. Además, tienen una versión App para móviles, presencia en Facebook, y todo ello al amparo de una inexistente regulación que les impida dar el tipo de mensajes que ofrecen, y por tanto exentos de asumir las repercusiones sociales y sobre la salud que causan”. El Dr. Víctor Villanueva concluye, “es necesario abordar un debate sobre la regulación del cannabis y todo lo que le rodea basándonos en la evidencia científica, libres de ideologías, opiniones sin fundamento y ocurrencias”.

 

Desinformación y consumo de cannabis: los riesgos del vapeo

El experto de la Universidad Internacional de Valencia, señala que desde hace unos años la industria del tabaco trabaja en el desarrollo de productos aparentemente inocuos, desvinculados del tabaco, pero que se han mostrado igual o más eficaces en la promoción del consumo y la adicción al tabaco y al cannabis. Como experto en la materia, el Dr. Víctor Villanueva alerta que “aunque se habla de que el vapeo es más seguro que el consumo fumado de cannabis y tabaco, ya existe evidencia científica que demuestra que vapear cannabis aumenta la probabilidad de reacciones adversas en personas que no consumen con regularidad”. En esta misma línea, Villanueva advierte de que “el hecho de que la venta de estos dispositivos esté desregularizada como productos del tabaco o el cannabis hace que estén siendo utilizados por menores, facilitando por tanto sus inicios en el consumo de derivados de la nicotina y del cannabis mediante el vapeo”.

 

Regularización y uso terapéutico

El Dr. Villanueva y el Dr. Zabala destacan además la necesidad de diferenciar entre uso terapéutico de medicamentos que contienen cannabinoides y el uso de cannabis con fines recreativos, y evitar así la equivalencia interesada entre uno y otro que hacen ciertos colectivos al hablar del “porro terapéutico”. Tal como señala el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, en su informe “Medical use of cannabis and cannabinoids. Questions and answers for policymaking”, publicado este mismo mes, “ningún país que permite el uso terapéutico del cannabis recomienda su consumo fumado, sino la administración bajo prescripción facultativa de medicamentos que ha sido probada su seguridad y eficacia”. El informe concluye que, en el caso del cáncer, la evidencia disponible en relación a los derivados cannabicos para uso terapéutico es insuficiente como paliativo para mitigar la náusea y vómitos de la quimioterapia, y que es débil para la estimulación del apetito en personas con VIH. Y que la evidencia es moderada para la reducción de los espasmos musculares en esclerosis múltiple, dolor crónico neuropático y en personas con Síndrome de Dravet o Lennox-Gastaut sin tratamiento. Por ello, este experto de la Universidad Internacional de Valencia señala la necesidad de seguir investigando y generando evidencia científica en paralelo a su regulación con estos fines.

Con el objetivo de afrontar los retos que plantea el aumento del consumo de tabaco y cannabis entre los menores y la población adulta, el Grupo ÉVICT prevé para 2019 un programa de acciones que cuentan con el apoyo del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo y la financiación del Plan Nacional sobre Drogas. Por su parte, la Universidad Internacional de Valencia contará con la 5ª edición del Máster Universitario en Prevención de Drogodependencias y otras Conductas Adictivas para formar a profesionales de distintos ámbitos, a la cuál ha sido invitado el Dr. Zabala a impartir una conferencia sobre el nudo cannabis-tabaco en menores.

 

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