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Los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo se han convertido en uno de los principales problemas de salud observados en las personas que buscan atención en los centros de atención primaria y salud mental. En la actualidad, diferentes intervenciones psicológicas han demostrado ser eficaces en el tratamiento de distintos trastornos mentales. De ellos, la terapia cognitivo-conductual (TCC) es una las intervenciones que más evidencia ha acumulado en el tratamiento de los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. La exposición es una técnica que generalmente está integrada en protocolos TCC para la ansiedad y numerosos estudios la han situado como un componente clave en el tratamiento de los diferentes trastornos de ansiedad.

Originalmente, la exposición ha sido realizada en vivo (es decir, exponiéndose a situaciones reales) o por medio de la imaginación. Su lógica se basa en la estructura patológica del miedo y la necesidad de activar esta emoción con el fin de superarlo, a través de la habituación y el procesamiento emocional. No obstante, y si bien la evidencia científica señala a la exposición como una de las técnicas psicológicas más eficaces para el tratamiento de personas que sufren ansiedad patológica y miedo, su uso ha sido limitado, y no resulta una intervención ampliamente aceptada por pacientes y terapeutas. Alrededor del 25% de los pacientes se niegan recibir el tratamiento o lo abandonan por considerarlo demasiado y una gran mayoría de los psicólogos clínicos no la utilizan, aun sabiendo de su eficacia.

Además de estas barreras, la exposición en vivo también presenta otras limitaciones. Por ejemplo, los objetos o situaciones reales temidas no siempre están disponibles, o algunas situaciones no es posible graduar la exposición al objeto temido, o no se pueden realizar la repeticiones necesarias para que se produzca el procesamiento emocional. Otros obstáculos que presenta son el resguardo de la confidencialidad (algunos pacientes se resisten a enfrentarse a sus objetos temidos en situaciones públicas) y el coste económico que puede suponer.

De esta forma, se puede observar que la técnica de exposición resulta una técnica tan eficaz como controvertida. En el marco de estas limitaciones, el uso de la Realidad Virtual (RV) se ha convertido en un gran aliado al momento de superar las limitaciones conservando la eficacia de este componente. La RV permite al usuario interactuar con elementos virtuales como si fueran reales, y abre la posibilidad de utilizar estos entornos virtuales como ventanas a través de las cuales uno puede aplicar potentes recursos terapéuticos. En entornos virtuales, las tareas de exposición pueden ser graduadas y ajustadas a las necesidades de cada paciente en particular y realizar todas las repeticiones que sean necesario, incluso sobrepasar la realidad para generar sobre-aprendizaje. Además, permite crear un entorno de mayor control y seguridad al paciente y terapeuta. Lo cual vuelve al componente mucho menos aversivo y por tanto facilita su aceptación.

En relación a la eficacia de la RV, desde 1995, año en el que se ubica la primera descripción de un programa de RV para el tratamiento de la acrofobia (miedo a las alturas), hasta la fecha la comunidad científica ha aportado numerosos estudios sobre la utilidad y eficacia de la RV en el tratamiento de diferentes trastornos mentales (trastornos de ansiedad, trastornos relacionados con el estrés, trastornos de alimentación, etc.). Actualmente, un importante número de estudios científicos rigurosos y varios meta-análisis señalan la eficacia de la terapia de exposición con RV.

A todo esto, en los últimos años, la explosión en el uso de teléfonos móviles inteligentes, con una calidad de pantalla y herramientas de navegación cada vez más sofisticadas han llevado a que la RV empiece a ser un elemento cada vez más presente en el público en general.

Por todo esto, resulta previsible que en los últimos años el uso de este tipo de tecnología se vuelva cada vez más usual en la práctica clínica. La actualización por parte de los profesionales de la salud mental en el uso de este tipo de herramientas será clave de cara a mantenerse actualizado en esta nueva realidad.

 

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Dra. Ernestina Etchemend Kasten
Profesora colaboradora en el Maestría Oficial en Terapias Psicológicas de Tercera Generación