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Uno de los rasgos que caracteriza a los personajes de una obra de ficción, ya sea una novela, una película, una serie de televisión o una obra teatral, es su profesión. En ocasiones el trabajo es el elemento sobre el que gira toda la trama, como es el caso de la pena capital en El verdugo (Luis García Berlanga, 1963) o el mundo de la publicidad en Mad Men (AMC, 2007-2015).

El término transfiction, «the introduction and (increased) use of translation-related phenomena in fiction» (Kaindl, 2014: 4), describe aquellas obras en las que los personajes ejercen de traductores e intérpretes. La entrada de este mismo blog publicada el pasado 29 de enero, titulada Cuando los personajes de una obra audiovisual necesitan traducción, se centraba en la visibilidad del proceso de traducción en películas multilingües. Esta entrada se va a detener en la visibilidad de nuestra profesión en obras de ficción.

The Interpreter (La intérprete, Sidney Pollack, 2005) fue la primera película que se rodaba en las instalaciones de Naciones Unidas en Nueva York. La fama tanto del director como de los protagonistas (Nicole Kidman y Sean Penn) aumentó la repercusión de su estreno. Es interesante el artículo que se publicó en el blog de la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias (AIIC) indicando qué aspectos de la práctica profesional pensaban que quedaban peor reflejados (la ausencia de preparación previa ante un trabajo de interpretación o un ejemplo de interpretación consecutiva poco profesional).

También es intérprete el personaje principal de la obra Corazón tan blanco que Javier Marías publicó en 1992. Y traductor es el personaje principal de las obras de Jacques Gélat: Le traducteur (2006) y Le traducteur amoureux (2010). Tanto el intérprete de Javier Marías como el traductor de Jacques Gélat se ven enfrentados a una situación en la que se modifica el discurso o la obra originales, de modo que las tres novelas giran en torno a esa traición que muchas veces da mala fama a nuestra profesión (“Traduttore, traditore”).

En los últimos años se está resaltando la representación de nuestra profesión en obras de ficción. En 2012 la asociación de traductores profesionales Asetrad organizó un ciclo en la Filmoteca Española con el objetivo de «destacar la función de mediación cultural que comparten la traducción y el cine y resaltar la estrecha relación entre el cine y la traducción como expresiones culturales» (más información sobre el ciclo en esta reseña de la revista Punto y Coma: http://ec.europa.eu/translation/bulletins/puntoycoma/126/pyc1264_es.htm). En 2011 tuvo lugar en Viena el primer congreso internacional en torno a la presencia de traductores e intérpretes en literatura y cine (más información en: http://transfiction.univie.ac.at/). Algunas de las ponencias de dicho congreso están recogidas en el volumen Transfiction. Research into the realities of translation fiction, publicado en 2014 (https://benjamins.com/#catalog/books/btl.110/main). Y Mox es el traductor protagonista de las tiras cómicas realizadas por Alejandro Moreno-Ramos (http://mox.ingenierotraductor.com/).

Bibliografía

Kaindl, K. (2014): «Going fictional! Translators and interpreters in literature and film. An introduction», en K. Kaindl and K. Spitzl (eds.): Transfiction. Research into the realities of translation fiction. Ámsterdam y Filadelfia: John Benjamins, 1-26.

Irene de Higes Andino Colaboradora docente del Carrera de Traducción e Interpretación