Las nuevas tecnologías surgidas en la ultima década del siglo pasado y con ellas el auge de las redes sociales han creado nuevas formas de entender el mundo, y nuevas formas de comunicación, que persiguen nuevos objetivos y que ofrecen un extenso abanico de posibilidades en cualquier ámbito, especialmente en el mundo de la ciencia.

Así lo atestigua la encuesta realizada por la FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología), donde las redes sociales constituyen para un 43, 6 % de los ciudadanos, la fuente de información científica más consultada en Internet.

Una ciencia como la Arqueología, que bucea y estudia el pasado no solo conjuga  bien con las redes sociales, sino que de su unión surgen un gran número de ventajas que cumplen con la exigencia de la comunidad y con las necesidades de esta disciplina.

Twitear sobre Palmira, compartir en Instagram fotos de la excavación de Atapuerca, o escribir en Facebook un post sobre el hallazgo de nuevas pinturas rupestres en Altamira, se ha convertido en tendencia, y constituye un empujón para lograr lo que muchos especialistas de este campo persiguen: Arqueología pública.

FUNDACION ATAPUERCA

La Fundación Atapuerca, ya está al tanto de la relevancia que las redes permiten a la difusión arqueológica, de hecho, sus publicaciones a través de redes sociales se han convertido en auténticos bombazos. Su cuenta de Twitter abierta hace cuatro años ya ha sobrepasado los 23.000 seguidores, una cuenta muy activa con más de 30.000 tuits, y que está en 600 listas. Conscientes del impacto positivo de las redes sociales, la Fundación posee ya su propio INSTAGRAM, con mas de 3500 seguidores, PERISCOPE, y su propio canal de YOUTUBE  activado durante la última campaña de excavación y donde se colgaron videos en los que los arqueólogos explicaban en qué consiste su trabajo. Las cifras son espectaculares, algunas de las publicaciones en Facebook durante la excavación en los meses de julio y agosto, tuvieron un alcance de mas de 93.000 personas, los tweets de la Fundación lograron en julio mas de 540 impresiones.  De hecho, KLOUT, el índice que mide la capacidad de influir que tiene un determinado contenido en la web, indicó que gracias a estas cifras la Fundación Atapuerca logró el primer puesto en la zona española de Burgos.

Si Facebook es habitualmente la red más consultada, arqueólogos como Jesús Martín y Lourdes López de LURE ARQUEOLOGIA destacan además las ventajas de Instagram y especialmente el apartado de STORIES para divulgar y crear interés por un número cada vez mayor de seguidores, que quieren conocer detalles sobre su día a día como arqueólogos. Para ellos Internet y concretamente el uso de redes sociales ha supuesto un cambio esencial en el desarrollo de su trabajo. Coinciden en que la difusión de patrimonio histórico, y del trabajo arqueológico en el ámbito online permite crear una mayor sensibilidad respecto a la conservación del patrimonio, y evitar los tan temidos expolios en yacimientos.

Para ambos arqueólogos la clave es conocer, cuanta más información haya acerca de un yacimiento arqueológico cuantas más personas lo conozcan, más difícil será agredirlo, y en ese sentido el entorno online y concretamente las redes sociales ofrecen un apoyo inestimable, del que los profesionales no pueden abstraerse ya que, como ellos aseguran, sería abstraerse de la realidad que hoy vivimos. Arqueología y redes sociales forman una pareja bien avenida y con mucho futuro, que lleva la comunicación de la ciencia hasta un estadio nuevo, apasionante y, quizás, decisivo en el nuevo siglo.

Carmen Sánchez-Risco

Colaboradora del Máster Universitario en Comunicación Social de la Investigación Científica de la VIU